Por A.M.G.
Ya en 1949 en el primer Campeonato Nacional se produjo un exceso de colleras y de inmediato se pusieron a trabajar en la forma de reducirlas, lo que desde hace ya bastantes años está acotado y sin discusión, por lo cual el Nacional se mantiene firme, solo la innovación de la supresión de la cuarta carrera por ahorro de tiempo en las series a partir del año pasado, tema superado.
Sin duda el sueño eterno de todo corralero es correr alguna vez en la Final
Nacional en Rancagua, escuchar desde adentro el aplauso del público, pararse a caballo
al lado de los famosos, debe ser una sensación indescriptible para todo huaso, como
igual de frustrante para los “buenos” que por alguna razón una temporada no
clasificaron.
El drama organizativo de las últimas décadas es que muchísimos
corredores se pusieron como meta solo llegar a los Clasificatorios, con ello están
“pagados”, consideran que su esfuerzo valió la pena, y si no lo logran, terrible
asunto.
El hecho cierto que llegan casi los “mismos” cada año, es lógico porque los
profesionales siempre tienen acceso a los mejores caballos y mejores compañeros, son los
mismos corredores los que “arman” dichos equipos, y por supuesto ellos como aficionados
nunca le van a competir a los primeros, así que la crítica en ese sentido no tiene
asidero.
Así ha sido siempre desde que se inventó el rodeo como deporte, existieron
jinetes mejores que otros y eran buscados como compañeros y empleados, los grandes
“corrales” antiguos como Aculeo, Curiche, La Patagua, Las Camelias, La Invernada, Las
Mercedes, y nuevos como Santa Isabel, Los Fresnos, Agua de los Campos, Lo Miranda y
muchos más, siempre los grandes logros deportivos los obtuvieron corriendo sus caballos
jinetes profesionales, hablo de 150 años.
Por lo cual existen escalas lógicas de
techo en los jinetes, la renovación es muy poca en las finales nacionales, siempre
surgen nuevos o desconocidos pero éstos casi nunca repiten esa actuación en los años
venideros.
Eso de correr por los premios genera una gran confusión, todos los que
entran a una pista deben tener las mismas condiciones, es ilógico que después en las
estadísticas los que ganan dichas series no figuren.
Hace años que se discute y
pasa y pasa el tiempo y aun nada concreto en relación a forma de llegar a los
Clasificatorios, reuniones y reuniones y vamos “chuteando” el problema para adelante.
Pero me sorprende que nadie toque el verdadero cáncer del rodeo actual, las
“pasadas” acordadas entre las colleras, lo más antideportivo que he conocido, hablar
contra los jurados es fácil, criticarlos siempre, pero de este tema quien se hace cargo,
quien es responsable, y aquí existe un gran nudo y muy feo.
Un gran ejemplo de
fervor deportivo lo puso Hugo Cardemil cuando corrió Final Nacional en 1983 de compañero
con “Memo” Barra y empató la Serie de Campeones con sus dos colleras, los potros
Reservado y Curanto y la otra en los caballos Salteador III y Pensamiento, para todo el
mundo lo lógico parecía favorecer a los potros, por muchas razones y de todo orden, pero
Hugo no quiso hacerlo y salió a la cancha a correr y que ganara la collera que hiciera
más puntos, y corrieron ese desempate con todo y ganaron con los caballos, lindo gesto
que bien vale la pena recordarlo.
Llegar a los Clasificatorios habiendo aceptado
“pasadas” no tiene ningún valor deportivo, y si mas encima clasifica para Rancagua esa
collera, peor aun.
No puede ser un fin de las Asociaciones la competencia de quien
llega al nacional con más colleras si el método para ello es lo mencionado.
Aquí
está el “talón del corralero”.
