Por A.M.G.

Los inicios del rodeo, estimado por los años 1860, fueron motivados por el gusto de los jinetes (hacendados y peones) del hecho de arrear vacunos a toda velocidad hacia los corrales y luego dentro de él. 

La aparta siempre fue una faena necesaria y llamativa para todas las personas que vivían en los alrededores de las haciendas, y se subían a los palos de los corrales a mirar, disfrutar y gritar de alegría por ello, costumbre continuada hasta hoy, pero sentados en una medialuna.

 

Las haciendas antiguas, verdaderos centros de empresa agrícola, que incluían cultivos, frutales, siembras, crianzas de aves, cerdos, cabras, vacunos y caballos, estaban divididas su parte administrativa en empleados de oficina y bodegas, un administrador general, un capataz de campo y sus camperos, éstos dos últimos hacían sus labores a caballo, y estaban a cargo de las crianzas y del arreglo de los caballos. 

Fueron ellos los que dieron comienzo a la faena que luego redundaría en el rodeo como deporte.

Siempre hubo un "patrón" que le gustó y apoyó este deporte, incentivando a sus empleados a cuidar, trabajar y arreglar los caballos puros que en estos años existían.

Ello motivó a que se produjera un gran acercamiento entre los patrones y los empleados de los caballos, compartiendo con ellos todas las alegrías y sinsabores que el deporte conlleva. Esta práctica hizo que desde siempre fueran "regalones" y tuvieran un especial trato.

A fines del 1800 eran conocidos los hacendados Liborio Larraín, los hermanos Letelier, hnos. Campino como aficionados a participar en los rodeos, siempre acompañados de un jinete-empleado que se dedicaba a los caballos, lo que siguió a través del tiempo con la Comunidad Darío Pavez (1940) con el criadero Curiche (1950) y otros propietarios que no eran jinetes de competencia, lo mismo que sucede con el criadero Santa Isabel actual.

En el rodeo siempre han existido "profesionales", pero lo importante es definir el concepto. Entiendo por ello no solo a una persona sino a un "conjunto de actividades" relacionadas al caballo chileno que tiene como fin criar, arreglar y competir con ellos, ya sea en Riendas, Rodeo y Exposiciones. 

Manteniendo buenas empastadas, pesebreras en condiciones, veterinario, petiseros, cuidadores, camiones adecuados especiales, arregladores y por supuesto para finiquitar en buena forma contando en sus equipos con "jinetes capacitados" y de dedicación exclusiva para la competencia de primer nivel, todo lo demás no tendría un buen destino final sino se permite a los caballos demostrar toda su real valía.

No solo los jinetes "pagados" son profesionales, también lo han sido muchos jinetes propietarios, o alguien podrá decir que los Hnos. Santos, Hnos. De la Fuente, Abelino Mora, Hnos. Aguirre, Ramón Cardemil, Santiago Urrutia, Pablo Quera, Raúl Cáceres no eran profesionales, absolutamente lo eran en la forma de proceder para prepararse y competir, y por ello los muchos éxitos que lograron.

Gracias a ellos, "patrones y empleados profesionales", el rodeo se ha convertido en un gran espectáculo y tener el inmenso éxito actual.

Un gran caballo en las riendas de ellos es una "maravilla", al contrario un jinete de poca dedicación solo lo hará rendir a medias y a veces.

No existe en el mundo actual ningún deporte exitoso sin profesionales.