Por A.M.G.
Con el resultado del reciente campeonato nacional ha quedado en evidencia que estamos ante la presencia de una collera de jinetes excepcionales, ¿los mejores de la historia?, para muchos son ellos, nos referimos Eduardo Tamayo y Juan Carlos Loaisa. Pero es necesario comparar para poder establecer dicha afirmación y he querido hacer un recorrido histórico con las colleras consideras grandes en sus respectivas épocas.


Jinetes que corriendo juntos “acollerados” obteniendo un rendimiento optimo y superior a los demás, sin considerar la calidad individual de cada uno, nos referimos en este tema a “colleras de jinetes”, que han rendido en varios caballos distintos.
He hecho un listado de acuerdo a las épocas en que fue su mejor rendimiento, del año 1935 en adelante:
Segundo Araya y Carlos Rojas-Pedro Juan Espinoza-Gil Letelier y Tomas “Chuma” Celis-Julio y Ricardo de la Fuente-Luis y Alberto Marmolejo-René Urzúa y Alberto Ramírez-Rodolfo Urbina y Pepe Zavala-Humberto Zúñiga y Ramón Aguilera-Tito y Julio Santos-Pepe Zavala y Arturo Ríos-Manuel Bustamante y Arturo Ríos-Alberto Montt y Mario Molina-Atiliano y Santiago Urrutia-Guillermo y José Manuel Aguirre-Segundo Zúñiga y Galo Bustos-Abelino Mora y Miguel Lamoliatte-Santiago Urrutia y Samuel Parot-Pablo Quera y Raúl Cáceres-Ricardo Martínez y Alejandro Hott-Sergio y Regalado Bustamante-Pedro Vergara y Ramón González-Santiago Angulo y Tito Gaedicke-Carlos Mondaca y Juan Carlos Loaisa-Fernando y Alfonso Navarro-José Manuel y Alejandro Pozo-Vicente Yáñez y Regalado Bustamante-Rufino y Claudio Hernández-José Luis y Gustavo Ortega-Emiliano Ruiz y José Tomas Meza-Gustavo Valdebenito y Luis Fernando Corvalan.
Todas estas colleras tuvieron y tienen un rendimiento superior, su entendimiento es total y se refleja en ganancia de rodeos y el espectáculo que brindan al público aficionado, recordadas por siempre.
He dejado para el final a Ramón Cardemil y Ruperto Valderrama, ganadores de cinco campeonatos nacionales y considerada una collera de jinetas de excepción, y de un rendimiento como collera maravilloso, cuándos rodeos ganaron, muchísimos y los que tuvieron la suerte de verlos actuar los recordaran como grandes entre los grandes.
Eduardo Tamayo y Juan Carlos Loaisa, que los considero al mismo nivel, no soy yo el llamado a establecer una escala, labor que hacen las Asociaciones cada año con sus votos, nos dejan una lección de fervor deportivo, corrieron como si fuera su primer campeonato, con ganas, lúcidos, valientes, elegantes, claros en sus ideas, arriesgando lo necesario, dueños absolutos de su suerte, y poniendo a prueba los nervios de las demás colleras, como saben esos jinetes, que capacidad de decidir en una decima de segundo lo mejor para la collera, jamás buscando un lucimiento individual, como dominan el ambiente encendido de sangre, euforia y fervor, ante el que nadie queda indiferente, salvo ellos, los menos o nada de nerviosos de todos.
Su semblante no denota nada, ni ansiedad ni alegría excesiva, ni conformismo, que difícil debe ser estar en la pista y competir contra ellos, inescrutables. Son la collera más grande de todos los tiempos, sin duda, y para felicidad de todos los que estamos en las tribunas, aun les queda “cuerda para rato”.
Esta situación valoriza aún más la actuación de los eventuales competidores, sean Peleco, Las Callanas, Palmas de Peñaflor, Vista Volcán, Agua de los Campos, los Ortega, los Pozo, los Arraño, en fin, están luchando contra una collera de excepción y el esfuerzo de ganarlos es el doble.
Fue un lindo nacional y sobre él nos referiremos en otra columna.