Por Arturo Montory G.

 Estamos de lleno en una fiebre mundialista con la selección chilena de futbol al tope de sus capacidades y con intenciones serias de llegar mucho más lejos aun, ilusión bajo la cual todo el país está apoyando, el deporte permite enorgullecernos de nuestra identidad, muy bonito gesto de todos los ciudadanos, unidos por un fin común.

 

El fervor, la entrega del chileno por su bandera, el espíritu de sacrificio es impresionante, la canción nacional interpretada por miles y miles de gargantas patriotas es sublime, ejemplo para muchos otros países, una fuerza inusitada, imparable, así somos, corazón y emociones desbordadas.

Así debió hacer sido la convicción y fiereza de los soldados chilenos que ganaron la guerra de 1979, imparables defendiendo lo nuestro, el legado para sus hijos.

En lo que nos toca tenemos un Mundial Ecuestre en Francia, donde Chile y la raza caballar chilena serán representados por dos ejemplares Quimpomay Torero y Santa Isabel Batral.

Como la Rienda Internacional es una disciplina nueva en nuestro país, ha costado un poco que se arraigue en el corazón de los huasos, pero para orgullo de todos nosotros serán dos ejemplares “corraleros” los que estarán en la competencia contra otros caballos que vienen de todas partes del mundo, y compitiendo contra la raza caballar Cuarto de Milla, que se pensaba era la única con condiciones para ello, y ahí estarán dos pequeños ejemplares nuestros luchando por sobresalir en este difícil mundo ecuestre mundial.

En el mandil de cada uno va impresa la bandera chilena y destacará su pequeña estatura, sus patas cortas, su cabeza acarnerada, sus crines onduladas, sus aires “acampados”, David contra Goliat, pero lo que estamos seguros que corazón les sobra, garra les sobra, mansedumbre les sobra, reciedumbre les sobra, ese es nuestro caballo chileno de pura raza.

Hemos hecho muy poco todos por este grupo de chilenos audaces en emprender esta batalla desigual, es el momento de apoyarlos plenamente y darles los medios y el ánimo digno para un fiel representante de nuestra querida patria y montados en caballos chilenos de pura raza.