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Por A.M.G.

 En relación a ciertas características del caballo chileno que hemos estado comentando, he querido y traer a Uds. esta linda historia de un ejemplar nacido en Rancagua en El Olivar en1858 y que fue cuidadosamente trabajado a la Rienda chilena.

 

Esto reafirma la preocupación de los hacendados de la época por conservar la pureza de la raza y la cantidad de años que los huasos ya trabajaban sus caballos, lo que explica sin duda la extrema selección y firmeza genética lograda hasta la actualidad y que con tanto celo defendemos.

Es una parte de la historia de famoso Bayo León:

Características morfológicas y zoológicas:

Era de cabeza proporcionada, acarnerada o mejor dicho aguileña; de frente plana, ancha; orejas muy chicas.  De cuello más bien corto, ancho en la base, de yugulares profundamente marcadas, de una belleza poco común en la pega de la cabeza.

Tuza muy ancha con gran moño y gatillo crespos.

Los bajos:

De hueso mediano, con tendón limpio y desprendido muy superior al de Angamos y que recuerda el del Gacho, nudos secos, ligeramente alargados, de mediano tamaño, cuartilla larga, empinada, fuertemente musculada; cascos grandes pero no extendidos.

Su arreglo en rienda:

Bayo León fue arreglado en El Olivar por el señor Fuenzalida, caballero que hacia vida común con el caballo.

Difícilmente otro reproductor fue objeto de más cuidado y de las enseñanzas mientras permaneció en poder de su dueño. 

Ha sido el animal que ha “vuelto con mayor velocidad y resistido mayor número de vueltas sin mover las patas traseras” de un círculo de 1 vara conforme a la equitación de moda a mediados del siglo XIX.

Su rienda a “orilla de cerca” y la “extensión de sus desnalgadas” eran asombrosas.

Bondades de su carácter:

Su inteligencia, su docilidad y mansedumbre y su boca no han tenido rivales.

Como caballo de silla, tranqueaba poco, trotaba con gran suavidad y galopaba con una elasticidad que, dado lo ancho y lo corto del lomo, solo se puede explicar por el largo de las cuartillas.

Fue muy corredor y excelente caballo de vacas. 

Don Francisco Silva Basterrica recordaba que siendo niño lo había visto correr tres días consecutivos sin la menor muestra de cansancio o desgano. 

En cambio, fuera  de los corrales, era tímido para los estrellones pero no para los obstáculos naturales, saltaba vallas excesivas para su alzada con gran coraje y empuje.

Su temperamento:

Su temperamento y su inteligencia, de lo que de él se exigía, hacia absolutamente “innecesario el uso de la espuela”.

Mantuvo su juventud intacta hasta los 25 años.  A esa edad y después de haber pasado más de diez años en la reproducción, sin preparación previa, volvía más que el mas arreglado de los caballos que había en la región y “volvía igual con freno que sin él”, “con espuela que a talón”, bastaba una ligera inclinación del cuerpo para que obedeciera. 

Pasada esa edad, decayó muy rápidamente; quedó impotente a los 30 años y cuando murió a los 33, la piel estaba pegada a la osamenta, a pesar de lo cual conservaba tal energía, que en un salto de más de 1.60 mt. de altura, alcanzó a pasar las manos pero no las patas, cayendo el vientre sobre una estaca aguzada que lo destripó.

 

Foto:

-Isabel Aguirre Bustamante moviendo en rienda en montura de lado el famoso potro de don Memo Aguirre Ureta el Cágüil II.