Por A.M.G.

Los primeros caballos nacidos en Chile desde los años 1560 en adelante eran enseñados algunos para la guerra, los mas, y los otros para las fiestas y deportes de la época, éstos de procedencia europea. 

 

Con la crianza de ganado vacuno en libertad por la carencia de cercos en los primeros siglos, la reunión y trabajo con los vacunos era a pleno campo y se efectuaba en cerros, quebradas, ríos, pantanos, laderas, y también en lo plano, lo que llevó a los -hombres de campo y a caballo- a ir seleccionando un tipo especial de caballo que se adaptara a estas faenas, las que en Europa no existían y los de allí llegaron no eran aptos para ello.

Así se fueron seleccionados caballos más rústicos, más valientes, mas sufridos a las inclemencias del tiempo y del terreno, más bajos, más apegados al suelo, de menos patas, de mas centro, de lomos muy firmes, en resumen más equilibrados, y por supuesto de mejor boca, de menos mañas, que no mordieran no y no patearan, de pocas cosquillas, de gran mansedumbre, quietos y veloces a su vez.

Para culminar con esta construcción y gimnástica funcional de nuestro caballo, debido al trabajo especial de campo fueron destacando los caballos con mayor -instinto resero-, los que seguían al vacuno, por instinto se iban encima para apartarlo, permitir lacearlo a pleno cerro a su jinete, arrastrarlo para traerlo al redil, a costa de hacer unas fuerzas descomunales, y como si fuera poco -sin herrar- y con un jinete muchas veces que excedía por mucho lo que por porte y peso debía tener encima dicho caballo.

A esto más encima de agrega, el llevar una montura de cueros inmensa y pesada, en resumen ese animal casi ni se veía debajo de todo.

Estos caballos heredaron sin duda la resistencia, voluntad, persistencia, sufrimiento del caballo berberisco, también en sus genes venia la -aceptación a aprender-, la convivencia con su amo, pero por supuesto sin instinto resero. Pero al mezclarse el berberisco con el antiguo caballo español aparecieron dichos genes reseros, que heredaron nuestros caballos chilenos.

El tiempo hizo progresar los conocimientos de los jinetes nuestros, nacieron los arregladores desde épocas muy remotas, y para que el caballo tuviera un óptimo rendimiento en su faena lo empezaron a educar, primero que todo a parar cuando iba a toda velocidad persiguiendo un animal vacuno y por geografía del terreno debía parar bruscamente de lo que  dependía la vida de su jinete, para seguirlo afirmar una pata y volver a toda velocidad en la persecución, como el animal en libertad para escapar usa todos sus recursos volvían hacia atrás varias veces y parar, girar y volver se hizo una cosa habitual.

Fue una enseñanza de herencia típica berberisca el poner trabas a los caballos cuando el jinete bajaba de ellos y los dejaba sueltos pero ensillados, nunca amarrados a un palo o rama para evitar accidentes, lo que acostumbró al caballo a estar siempre cerca del amo, comer al lado de él, cerca del fuego del asado, del perro, de las provisiones, y quedarse absolutamente quieto cuando el jinete subía para seguir su faena, y jamás salir corriendo de inmediato solo a la orden de su jinete, esto que parece tan obvio ninguna otra raza lo ha logrado.

Se imaginan que un jinete pierde o se le arranca por indocilidad  su caballo en el desierto, o un huaso antiguo en medio de los cerros, de la mansedumbre y adiestramiento de su caballo dependía su vida.

García Hurtado de Mendoza fue el gran jinete e iniciador de los juegos ecuestres en el país, y fue su preocupación, mantener caballos adiestrados para esos deportes, mas tarde Gabriel Cano y Aponte fue el gobernador de Chile considerado el primer huaso, y que nos dejó un precioso legado.

Así el caballo chileno empezó ejecutar ejercicios que a la larga constituyeron el Movimiento en Rienda.

Por lo menos 100 años después de que se empezó a arreglar en riendas lo caballos comenzó el rodeo, el cual nunca había existido sin un caballo adiestrado, sino se habrían matado todos los jinetes porque los corrales eran de puras piedras o pircas, y esos vacunos casi no conocían los humanos, así que eran muy lobos.       

Todos los extranjeros que vinieron a Chile en los años 1700 y 1800 se maravillaron de la rienda de nuestro caballo, lo que está escrito y refrendado.

-Revolver el caballo- era la máxima demostración de arreglo de aquello años, y en espacios muy pequeños, a veces lo hacían girar sobre un cuero recién sacado de un vacuno absolutamente refaloso.

Para nadie es extraño que un caballo corralero le baste una orden ¡chit! para detenerse y quedar quieto, tampoco que con la boca el jinete le diga ¡mumm! y el caballo se lance a toda velocidad y también que ataje con toda su potencia, don Chanca Urrutia lo hacía con todos sus caballos, sin espuelearlos solo con la orden de su voz y entraban  como celaje a las banderas, herencia pura berberisca.

En la Quinta Normal (1920-1960) época de gloria de la rienda,  en la competencia de rienda,  los caballos entraban las patas y con las manos tocaban  el suelo y caminaban algunos metros con ellas. En la Troya seguían la rienda y en la vuelta sobre parado giraban a una velocidad pasmosa y en una pura pata de apoyo.

Todo lo que hoy nos deslumbramos con la Rienda Norteamericana, mandos, ayudas con pies, manos y voz, lo hacían los huasos chilenos hace 300 años.

La raza Cuarto de Milla no tiene más de 60 de existencia y que es la especializada.

Mover en rienda caballos chilenos sin riendas e incluso correrlos en la medialuna y atajar se hace en Chile hace -una punta de años-. Por lo menos en Aculeo hace 110 años había jinetes que lo hacían.

El Curanto antepasado de Coirón 3, Quicio y Hornero lo hacía a principios del 1900.

Hoy día observo con profunda pena que todos estos conceptos no son tomados en cuenta y la rienda chilena está siendo relegada al baúl de los recuerdos, lo mismo pasó en toda Sudamérica  en los años 1850 al 1900 en que casi desaparece nuestra raza caballar chilena, deslumbrados por lo extranjero, los jóvenes tienen que tomar carta en el asunto de ellos es el futuro.

Sin caballos adiestrados en rienda chilena no habrá caballos de rodeo en el futuro.

Desde 40 años hacia atrás cualquier jinete y cualquier caballo corralero movían perfectamente en riendas y ejecutaba todos los ejercicios correctamente y que pasaría si se hiciera la prueba hoy.

Todo jinete que saca carné de corredor y es activo competidor, debiera dar un examen práctico en -manejo de rienda- para acceder a ese permiso final.

El termino Rienda Tradicional jamás ha existido solo -Rienda Chilena- practicada por la Escuela Ecuestre Huasa.

Recordemos nombres como Segundo Araya, Tomas Chuma Celis, Mario Humberto Zúñiga, Manuel Faúndez, Tato Cuevas, Edmundo Momo Moller, Segundo Zúñiga, Remigio Cortes, Manuel Emilio Fuentes, Fernando  Nano Barra, René Mosqueira, Raúl Mosqueira, Gil Letelier, Ricardo Ibáñez, Aliro Pérez, Raúl Rey, Atiliano Urrutia, Santiago Urrutia, José Manuel Aguirre, Gustavo Tavín Rey, Alfonso Navarro, Guillermo Barra, Eduardo Cortes, José Manuel Rey, René "Oco" Guzmán, Ruperto Valderrama, Alfredo Muñoz, Juan Valderrama, entre muchos otros nombres ilustres para que entre todos los amantes del caballo chileno, rodeo y su rienda actuales, tratar de revivir ese precioso legado de nuestros antepasados.

Este no es problema de autoridades y decretos obligatorios es necesaria una campaña nacional y masiva de recuperación, que entiendan los jóvenes jinetes y criadores del futuro lo que la rienda encierra, cuando se pierda ya nadie se acordará ni la enseñará.  

Foto:

Nene y Remigio Cortes -Cesar y Leandro Cortes.