El Quinto Roncador en Peleco hace muchos años atrás.

por A.M.G.

El Quinto Roncador nacido en diciembre de 1956, fue un potro bayo con listas más oscuras en el cuello, excepcional de morfología y gran sello racial.

Linda cabeza, centro amplio, costilludo, muy bien unido y de bajos fortísimos, debe haber tenido 20.5 cm. de caña.

 

Poco moño, buen gatillo linda cola ondulada.

Hijo de Andrajo en la Ronquera por Alcatraz y Reñaca por Cincel, de lo mejor de Curiche.

Arreglado y corrido en El Quinto demostró ser excepcional vaquero en rodeos de Valdivia montado por Fernedo Calderón, lo que llego a oídos de Emilio Lafontaine de Peleco y lo fue a comprar junto a Hernán Anguita a Valdivia.

Allá negociaron en el invierno de 1965 con Víctor Piel H. el cual sentía gran estimación por el bayo pero la oferta de Milo fue grandiosa, el equivalente a un carro de novillos holandés europeo de 4 años de la mejor clase, y además el potro Curiche Guardián I.

Milo que le gustaba hacer negocios con plata en una maleta pequeña llevó todo el efectivo, si mal recuerdo E° 15.000 escudos de la época y el alazán avaluado en E° 5.000 escudos, el precio más alto del año para ese tiempo, una fantasía.

Además valor guardado en silencio dentro de la familia por lo excesivo, política corralera que no ha cambiado mucho en el tiempo.

Conozco infinidad de anécdotas de ello.

En Cañete el Roncador corrido por Emilio lo acolleró con el Inocente montado por Renato Luengo, al año siguiente Gustavo “Tavin” Rey le envió una carta, que la leí muchas veces, a Milo en que le ofrecía dos potros el Perito hijo de No Me Toques y uno nuevo negro llamado El Huila, los dos al mismo valor.

Emilio prefirió el Perito.

Perito e Inocente fueron al Nacional de Talca montados por Renato Luengo y Chico Parada de Arauco, Milo estaba enfermo y no asistió a correr y allí El Huila fue la estrella con Tavin Rey.

José Manuel “Coteco” Aguirre había comprado el Roncador para Agustín Edwards cuando Santa Isabel estaba en Coipúe-Temuco.

En la foto Roncador en 1965 está en la casa de Peleco en Lanalhue-Cañete, y lo sostiene de la rienda, el peticero, el famoso Don Panta, Pantaleón, empleado que con gran cariño acompaño a Milo un montón de años. 

Detalle curioso, en esa época se presentaba los caballos para las fotos y las visitas con rienda y freno, no de jáquima. La manta era de color granate y crema los campos, tejida por la famosa chamantera María Romero, y eran las que lucían la collera de Emilio Lafontaine y Rolando Montory en los rodeos del sur del país.