Sello de Raza irrefutable y único de la raza pura chilena.

por Arturo Montory G.

 

Al observar con detención esta foto de la nuca de un potro del criadero Santa Isabel, que representa plenamente la raza chilena, y que tiene la misma característica de miles de reproductores de la raza pura, podemos observar lo que sigue.

Lo primero que resalta con fuerza es la pequeñez de las orejas, de base más ancha y terminadas en punta y un poco giradas hacia adentro, caracteres seguramente heredados por generaciones ancestrales del caballo bereber su remoto antepasado, además separadas, y vivas y movibles.

 

Es este caso, la izquierda va girada y escuchando hacia el lado y la derecha hacia el frente, siempre moviéndose, es raro verlas detenidas o fijas.

Las coloca ambas de frente solo al sorprenderse por algún ruido fuerte o extraño en que el caballo se sobresalta un instante, también al recibir el novillo que sale del toril en el rodeo.

La tusa en ancha y denota el carácter de un macho.

El cuello es ancho pero al llegar a la nuca se angosta. Es muy grueso y sobresale hacia los lados, también ayudado porque el cuello del caballo se encorva al caminar por ya estar “enfrenado y puesto en la rienda”, típico del caballo ya trabajado en rienda y corrales.

Ésta parte de su cuerpo se le desarrolla durante toda la vida debido al ejercicio constante del “trabajo de campo con novillo” para el deporte del rodeo chileno, por lo cual a los potros mayores de larga campaña se le observa un gran y musculosos cuello, a veces muy pesado.

El lindo y ondulado moño del potro se le mueve constantemente hacia atrás durante su caminar, debido a la forma típica de la raza que es “caminar como paloma”, esto es, moviendo el cuello y cabeza fuerte hacia adelante y atrás, a cada paso que dan, lo que hace que los crines del moño se muevan de atrás hacia adelante, luciendo muy bonito.

Basta esta sola imagen y cualquiera distingue un ejemplar de “pura raza chilena”, características que indudablemente se distorsionan y aminoran al mezclarlo con caballos de otras procedencias en el extranjero, lo que es muy lógico por disponer de ancestros de otros caracteres, por ello hemos sido tan celosos en mantener la raza pura, contra “viento y marea”.