Por A.M.G.

El martes 25 de Octubre, reabrió sus puertas para funcionar en forma definitiva y entregar a la comunidad toda la belleza de sus valiosas piezas, la mayoría de un valor incalculable, tanto en su aspecto artístico, monetario como sentimental.

 

El director de la Federación de Criadores de Caballos Chilenos Luis Valentín Ferrada Valenzuela, ha sido el motor de esta hermosa obra, que viene a satisfacer un largo anhelo de generaciones de huasos, una idea que solo estaba en las mentes de muchos pero faltaba concretarla y en buena forma.

La Corporación del Museo de la Chilenidad, es el ente jurídico que ha dado forma a esta idea, y luego del trabajo de muchas personas se vino por fin a concretar, bajo la tutela del director mencionado.

Dentro del recinto, presentadas en elegantes vitrinas muy bien iluminadas y acondicionadas, encontrarán preciosas colecciones de espuelas, algunas de plata maciza y otras con ataujía de plata, frenos finamente terminados, chamantos lindísimos, estribos de madera y fierro, monturas.

Todo ordenado por época, para mejor comprensión del visitante, una forma de recorrer la historia huasa, y poder apreciar los cambios que los artesanos y las modas les fueron inculcando.

También se proyectarán una colección de fotos antiguas y modernas de todo el acontecer huaso, y del campo chileno, dignas de verse con calma y paciencia, y disfrutarlas una a una.

Entre las piezas más especiales está la cabeza embalsamada del famoso Jefe de Raza Aculeo Quebrado, les impactará, de sólo mirarla es fácil comprender el sello racial del caballo chileno, y sus características tan particulares, en esa pieza están todas resumidas,  y es una bonita forma de rendir homenaje a ese maravilloso ejemplar que Dios y la naturaleza nos entregó, al constituirse en el antepasado del 90% a lo menos de todos los caballos de origen chilenos, que aquí viven y los repartidos por el mundo, que tanto éxito han logrado.  

Este solo motivo no debiera dejar a ningún huaso sin visitar este museo, para los amantes del caballo será sin duda un momento memorable y único. Si hay intercambio de ideas y conocimientos de por medio, se les pasará el día sin siquiera notarlo.

En cuanto a las monturas, estará en exhibición la que montó y perteneció al Campeón de Chile Roberto Palacios, en su caballo Satín, y las botas que usó en esa oportunidad, y otra pieza muy especial es la montura de Hernán Anguita Gajardo, de la época del 1960, pero que es la original que el usaba y que representa el modelo que revolucionó los corrales del país, mejorando definidamente el diseño antiguo, lo modernizó y adaptó para que el jinete tuviera un  optimo rendimiento en el rodeo, un gran asiento, y otra cosa muy importante, que no lastimara el lomo de los caballos, muy común antiguamente.

Este diseño permitió una monta perfecta del jinete sobre ella, lo que hoy se ha perdido en gran parte, y también está ubicada en un lugar contiguo una montura moderna, del año y podrán apreciar las sorprendentes diferencias que explican todas las deficiencias de la monta actual de una gran cantidad de jinetes.

Esta pieza única, permitirá al que quiera copiar el modelo y volver a su origen la verdadera monta de la equitación huasa.

También se exhiben las riendas que usaba a diario en sus caballos y para salir a correr, adornada con pompones de lana en la terminación de la frentera, y unida la cabezada con argollas de cuero, nada metálico, que es la representación de la artesanía huasa de los siglos pasados. 

En cuanto a la forma y diseño de las espuelas, frenos y estribas, también es posible aplicar el mismo concepto y enseñanzas, lo que hará disfrutar y sacar conclusiones diversas a una inmensa cantidad de aficionados a este arte huaso, lo que convierte a las piezas del museo en algo vivo y muy vigente.

Otra pieza impresionante es la estatua original de bronce, que perteneció a Miguel Letelier Espínola, propietario de Hacienda Aculeo, de las cuales solo se fundieron directo al bronce 5 piezas, las demás son copias.  Esta en especial tiene el número, marca de la fundición y otros detalles sorprendentes, vale la pena sin duda conocerla.

Esta estatuilla basada en el ejemplar Aculeo Azahar, fue el modelo o Standard de la raza desde el año 1930 al 2000, cuando se hizo una figura más moderna que es la que se conoce actualmente.

A la entrada de la sala principal encontrarán el escritorio de trabajo de Francisco Antonio Encina Armanet, criador y propietario de El Durazno, donde nació el Batro, además zootecnista y jurado de exposiciones, fue una de las personas que dirigió la construcción de la estatua del Azahar, antes mencionada, y autor de la famosa Historia de Chile, y diversos artículos sobre caballos chilenos.

Para coronar esta joya debemos mencionar que el recinto de la Casona de Las Condes donde se ubica el Museo, en la que fuera la Lechería del fundo antiguo, y funcionan las oficinas de los criadores, es un lugar precioso, con amplio espacio de estacionamiento, y un parque lindísimo y grande, lo que hace un conjunto que todos los aficionados a este tema de campo deben visitar.

El Museo seguirá creciendo muy pronto porque se ocuparán muchas salas más que las actuales, lo que ha hecho que las oficinas de la Federación se trasladen al 2º piso del inmueble.

La idea es que se transforme en una institución de importancia nacional y visita obligada de turistas y chilenos de todo el país.