Por Randall Ray Arms 

En las competencias de morfología de todas las especies domésticas frecuentemente hay una discusión sobre el orden de la importancia de tipaje  o sea sello racial usando el termino de Tipaje, o sello racial, son las características que distinguen la raza doméstica que se está juzgando. Idealmente, esto debe ser algo bien definido en el estándar de la raza que se redacta durante la formalización de la raza.

Sin embargo sabemos que no siempre todas las características relacionadas al tipaje de una raza se definen detalladamente en los escritos.  En otros casos hay razas que cambian conceptos importantes del tipaje según cambian los objetivos de su mercado. También hay alteraciones del estándar de la raza debido a la  cambiante opinión de jueces que imponen interpretaciones personales que luego se hacen populares con el afán de tener éxito en las competencias

Sin embargo a groso modo las características de sello racial deben ser unas que fácilmente diferencian una raza de las demás. En los bovinos en gran parte se relacionan con el color de la capa y sus marcas colaterales respectivas. Eso es lo que nos ayuda a discrepar un Aberdeen Angus negro de un Hereford, o una Holstein de un Clavel Alemán. Pero también sabemos que el color del pelaje no es todo, porque si fuera así hubiera una gran limitante en el número de razas.

Por lo tanto, tenemos bovinos como el Angus rojo, el Saler, el Limousin y la Santa Gertrudis que tienen  colores muy similares. También hay razas de cerdos blancos como el Landrace, Chester White y Yorkshire y ovejas con pelos negros como el Suffolk, Hampshire y Shropshire que comparten el mismo color.  Sucesivamente podría dar ejemplos similares en todas las especies de animales domésticos.

Por lo tanto,  sello racial también incluye un conjunto de características fenotípicas que son particularidades de una raza. El tamaño y posición de orejas; las características físicas del pelaje en si (grueso del pelo, con o sin ondulación; textura táctil del mismo; el largo en las diversas temporadas y ambientes, etc.), la altura de la inserción de la cola, el tamaño del ojo o la área visible del globo ocular, la presencia o no de cuernos y de tenerlo, las formas correspondientes; el largo y ancho de la cabeza; el color de la nariz y las uñas, pesuñas y cascos; el perfil de la cabeza, etc. son algunos de los factores visibles que se toman en cuenta.

Las particularidades del tipaje que describen una raza tampoco son exclusivamente fenotípicas. También hay aptitudes funcionales, idiosincrasias de locomoción, sonidos de voz y predisposición de temperamento (para nombrar algunas) que pueden o no ser distinguible en la cancha de competencia de morfología. No se espera ver el mismo temperamento competitivo entre caballos Árabes y unos Bretones de Montaña, o un perro Fox Terrier con San Bernardo, o una oveja Romney con una Barriga Negra de Barbados, etc.

En los perros gran parte de lo que distingue una raza está fuertemente definido por la funcionabilidad que justificó crear la raza desde un principio.  Esto nos ha dado perros guardianes, arrieros, sabuesos de vista, sabuesos de olfato, apuntadores de pájaros, perros cobradores, perros falderos, etc. Así mismo, la mayoría de las razas caballares fueron creadas con una funcionabilidad específica en mente. Hay caballos con especialidades de tiro pesado, de tiro de carruajes livianos, de salto, de adiestramiento, de ambladura picada, de paso con término, de instinto vaquero, de largo aliento, de velocidad en distancias cortas, etc.

En fin, tomando en cuenta la increíble variedad de razas que hay en los diversos animales domésticos, hay demasiados ejemplos para enumerarlos todos. Pero está claro que el tipaje se refiere a características que distinguen la raza, sea por algo único o una combinación de propiedades que en su conjunto no son comúnmente observados en otras razas. Idealmente, las razas deben tener este estándar bien definido desde su concepción, pero en el caso de las que han ido cambiando los parámetros, por lo menos la definición del momento debe ser claro para los expositores de la misma. Juzgando a groso modo, es indiscutible que el tipaje principal que caracteriza una raza debe estar presente al entrar al recinto de exhibición. Si un ejemplar no se distingue como miembro de la raza en las características más prominentes, realmente no tiene razón de estar participando en dicha competencia.

En cuanto la palabra “conformación”, nos referimos principalmente a los componentes generales de la anatomía del animal de cualquier raza. Esto se refiere a tamaño y ubicación  de masa muscular; los ángulos de las articulaciones o ángulos de distintas partes del cuerpo no necesariamente conectadas por articulaciones y las proporciones entre las diversas partes del cuerpo. En individuos que son claramente identificables como miembro de una raza, puede haber diferencias que varían de sutiles hasta notorias en todos estos componentes de la conformación. Por ejemplo, en el largo de cuello, largo de espalda y largo de grupa, e incluso la relación de estas tres partes del cuerpo entre ellos, pueden diferir en muchos ejemplares que evidentemente son de la misma raza.

En los mejores estándares hay una detallada descripción de cómo idealmente deben proyectarse las diversas partes de la anatomía de un ejemplar de esa raza. Desgraciadamente hay muchos estándares donde esos detalles no están descrito alegando que son conceptos genéricos de la producción animal para esa categoría animal que son común a todos. No obstante, sabiendo que las razas pueden variar no solo en su propósito, pero también en el medioambiente donde fueron creadas para subsistir con más eficacia, es una lástima que todos los estándares de razas no estipulan estos detalles.

Si bien el detalle conformacional es aconsejable, también hay que reconocer que hay un aspecto subjetivo en el juicio final de toda conformación que es producto de la suma de todos esos detalles de la anatomía y como se compaginan en un imagen global del animal. En términos generales esto se refiere al “balance” del animal y un buen juez sabe sopesar las virtudes y deficiencias de los animales que juzga para determinar si el análisis final determina un balance adecuado o no para la función que tiene. En algún grado todas las razas pueden hilar más fino aun en el grado de balance cuando este se combina con el temperamento esperado de la raza para opinar si tiene o no “presencia” y en qué magnitud esta se impone ante el público presente que muchas veces no son capaz de identificar por qué un ejemplar le es llamativo.

La última palabra que se mencionó al inicio de este articulo fue “aplomos”.  Esto generalmente describe la apreciación de una correcta estructura ósea para soportar el peso corporal del animal de la manera más eficiente y contribuir a una sana locomoción para las funciones que son estipuladas para la raza, disminuyendo el riesgo de una falencia. Como generalidad, podemos decir que los buenos aplomos buscan distribuir el peso del animal a través de una columna de soporte que pasa por el medio de los huesos que define el sustento óseo.  Esto es siempre así al analizar los aplomos de una perspectiva anterior o posterior. En gran parte también es cierto al evaluar los aplomos lateralmente, pero la excepción que hay que tomar en cuenta son los ángulos que forman parte del sistema de amortiguación para una locomoción más veloz y más sana.

Obviamente para las especies que tienen altas exigencias fisiológicas y que incorporan más fuerza y/o velocidad que sería necesario para la vida cotidiana de sobrevivencia, la fundación de buenos aplomos es sumamente importante para el desempeño y durabilidad del animal funcional. Sin embargo aun los animales que son netamente para producción, también se benefician de una bien alineada columna de soporte corporal ya que le da una vida más longeva con menos problemas colaterales para sujetar y transportar su cuerpo sobre una base anatómicamente bien repartida.  Ante la responsabilidad que debe tener todo criador en producir mejores representantes de la raza, hay un compromiso moral de tener animales de cría con los mejores aplomos posibles. El hecho que estas características son de las más heredables dará una alta probabilidad de disminuir la incidencia de defectos que merman el valor de la raza.

Ya que tenemos claro cuáles son los tres criterios que se juzgan en las competencias de morfología, la pregunta es, ¿Qué orden de prioridad se le debe dar a los mismos en juzgar los Caballos Chilenos que compiten en exhibiciones morfológicas? Soy de la opinión que inicialmente hay que eliminar de contención todo caballo que tiene serios problemas en cualquiera de las tres áreas. O sea un ejemplar sale de los parámetros máximos y mínimos de altura, carece de adornos representativo de la raza o tienen un perfil facial cóncavo debe quedar afuera de consideración. Igualmente serios problemas conformacionales como un caballo sillón, espalda de trucha, cruz muy pronunciada o una notoria asimetría en el cuerpo no debe tener más consideración en una competencia de morfología.

En los aplomos también hay defectos de tal grado de gravidez que debe automáticamente descartar estos ejemplares de consideración. Exageradas rotaciones de rodillas, corvas ajuntadas, cascos encasquillados, excesivamente notorias desalineaciones de articulaciones de manos y patas tanto como ángulos anatómicos que pecan por ser demasiado rectos o recostados para la salud funcional del ejemplar, son ejemplos de problemas que deben colarse de la pista de competencia cuanto antes.

Quisiera pensar que a medida que nuestros competidores se van informando sobre los parámetros deseables para la raza del Caballo Chileno, caballos con estos problemas severos no se presentarán. Quisiera hacer la observación que muchas veces los organizadores de las competencias estiman que el éxito de su evento se determinará por la cantidad de caballos que se presentan. Resaltan que la idea es participar y a veces motivan a criadores que no han sido instruidos en lo que prestigia la raza antes, que se presenten a competir. Esto incita grandes gastos y esfuerzos de un criador bien intencionado que luego obtiene resultados que pueden ser vergonzosos para él y para nuestra raza. Deja mucho que desear si ejemplares con fallos monumentales entran a los recintos de competencia.

Ahora si bien los animales que compiten en morfología fueran claramente reconocibles ejemplares de la raza, que no tienen grandes fallas de conformación o aplomos, ¿Cual es el orden de prioridad para estos parámetros que determinará quién es finalmente el mejor ejemplar de la raza? A mi forma de ver el criterio más importante es aplomos.

En la cultura ecuestre mundial hay un dicho muy sabio que dice “si no hay bajos, no hay caballo!” La verdad es que cuando uno se pone a pensar el increíble aguante que tiene que tener una de las extremidades cuando soporta todo el peso corporal de un caballo y jinete con el efecto adicional de la velocidad, no dificulta entender porque debiéramos precisar de una buena columna de soporte en las patas de nuestros socios equinos. Esto es una realidad para cualquier disciplina ecuestre, pero en el rodeo donde esperamos que el caballo se desempeñe a velocidad en un desplazamiento lateral que no le es natural a la especie, las consecuencias negativas de malos aplomos se incrementan exponencialmente. Este factor es sumamente importante para el caballo funcional y por su alta heredabilidad también debe ser uno de los criterios más importantes de los criadores de nuestros Caballos Chilenos deportivos.

Por lo tanto el último potro o yegua parada en una exhibición que se llevará el título de “Mejor Representante de la Raza” TIENE que ser un ejemplar bien aplomado. ¿De lo contrario que mensaje estamos mandando al mundo? ¿Que en nuestra raza no existen caballos de buen sello racial y conformación con buenos aplomos? ¿Que mensaje estamos mandando a los compradores de futuros corraleros? ¿Que estos defectos son permisibles y que no perjudicarán el rendimiento de su inversión? ¿Y qué mensaje le estamos mandando a los criadores, aquellos apasionados reproductores de la máxima expresión del Caballo Chileno? ¿Que no se preocupen de los defectos que por ser tan heredables se presentaran generación tras generación asegurando un devalúo de la producción caballar que con tanto sacrificio ha producido?

El segundo criterio que debiéramos priorizar es la conformación. Nuestra raza es una raza vaquera reconocida por su funcionalidad. Si queremos mantener la reputación que nos dieron la gloriosa trayectoria de los Caballos Chilenos de antaño, tenemos que seguir enfatizando la destreza de nuestra raza. Esto significa premiar los ejemplares en competencias de morfología que tienen las cualidades de un atleta equino hecho para trabajar la vaca. Es importante seleccionar ejemplares con buena definición muscular, ejemplares con lomos fuertes y pechos bien definidos, con una excelente angulación en el hombro y cadera. Es importante tener ejemplares que caminan como atletas con suficiente espacio entre las manos y patas y con una sobre-pisada substancial.  Para nada sirve lo bonito de una llamativa cantidad de adornos y cabeza bien acarnerada si los componentes fisiológicos del atleta no están presente. Sin duda que para esto hay que juzgar el total como un conjunto.  Esto es más importante que apreciar los componentes individualmente y ahí está el “ojo de un buen cubero” al igual que el ojo de un buen caballista. El buen evaluador de la conformación de un caballo reconoce cuando las cosas están en su puesto y con las proporciones ideales para hacer la totalidad del paquete algo excepcional para su función.

La última prioridad a mi juicio es el tipaje o sello de la raza. Me siento confiado poniéndolo de tercer lugar porque tenemos una raza que por 121 años ha tenido muy clara sus características raciales. La gran mayoría de los Caballos Chilenos tienen suficiente tipaje para identificarse claramente como ejemplares de su raza. Es viable concebir que una persona presente un caballo defectuoso de aplomos o de conformación, pero es muy difícil imaginarse que en una competencia de morfología se presente un caballo con pobres adornos, perfil facial cóncavo, ojos saltones y cola alzada! Los concursantes de morfología por lo general tienen un mejor entender de qué es lo que se busca en sello racial, que en aplomos y conformación. Por lo tanto se presentan caballos más o menos adornados y más o menos acarnerados, pero difícilmente no habrá suficiente sello racial para identificar los ejemplares como Caballos Chilenos.

Desgraciadamente la tendencia de nuestras exposiciones ha sido sobrevaluar el tipaje y por lo tanto caballos con increíbles adornos, pero serias deficiencias de aplomos y/o conformación a veces han llegado a la posición más alabada de nuestra raza como “ejemplo” de lo que todos los criadores deben aspirar producir.

Nosotros tenemos una raza privilegiada en tantos aspectos. Aunque toda raza tiene una variedad de tipajes en la población general, realmente el Caballo Chileno ha tenido un solo estándar desde su inicio. No conozco una raza vaquera que haya sido más constante en respetar las metas de dicho estándar que el Caballo Chileno. Pocas razas pueden mostrar caballos de hace más de un siglo que aún hoy se mirarían con admiración bajo un criterio moderno. Si uno va al criadero de cualquier criador grande, chico o mediano, puede estar seguro que la gran mayoría de los caballos presentes tendrán mucho sello racial. Este criterio es el que nos da el mayor rango de flexibilidad en los juzgamientos porque la gran mayoría de los ejemplares tendrán un alto grado de tipaje.

Entonces me preguntarán, “¿Donde cree que esta la mayor falla de nuestro apreciado Caballo Chileno?”. Sin ninguna duda le puedo decir que al comparar nuestra raza nacional con la mayoría de las otras razas, donde tenemos mucho que hacer para equipararnos con ellos es en el área de aplomos. La incidencia de defectos en los bajos de los Caballos Chilenos es preocupante y si hay algo impactante que las competencias de morfología pueden hacer por la raza es ayudarnos a subir la vara de lo que aspiramos en cuanto a aplomos.

Si el Mejor Representante de la Raza supuestamente es el caballo supremo de la republica que nos puede representar públicamente en ese momento, no debiéramos aceptar que esta posición tan prestigiosa en nuestra raza la ocupe un caballo con defectos. A medida que se reconoce que un caballo con problemas de aplomos no llegara al renglón más alto de la raza, automáticamente los criadores serán más cuidadosos de qué animales escogen para competir. Al mismo tiempo, el ejemplo que darán nuestros jueces en escoger animales bien aplomados, atléticamente conformados y con suficiente sello para saber a qué raza pertenece, será un cambio impactante en la dirección que se dirige nuestra raza.

Al cambiar nuestra mentalidad tendremos muchos más ejemplos de caballos bonitos y buenos porque estaremos escogiendo ganadores con los “neumáticos bien alineados”, con “un diseño aerodinámico” y con una “potencia en el motor” para ganar la carrera.  Al mismo tiempo no dude que la carrocería será bonita, porque caballos con sello siempre han existido en la población de nuestro Monumento Nacional equino. Cuando se raya bien la cancha, verán que las envidiables colas, gatillos y moños, junto con las lindas caras acarneradas seguirán siendo parte de quienes nos representan.  Sin embargo, a diferencia de nuestro pasado, el paquete completo será no solo lo que espera el fanático de morfología, pero también el comprador de caballos de rodeo y/o rienda y además el criador que sin duda quiere darse a conocer por lograr las metas más altas que nos imponemos.

Los dejo con esta anécdota. Cuando los transandinos notaron el tremendo bien que le hizo usar la genealogía del Caballo Chileno y cuando también consideraban que nuestro caballos nacional estaba en un nivel superior funcionalmente, ellos con mucho tino empezaron a invitar competentes jueces chilenos para ir a juzgar las competencias de morfología en Palermo. Por doce años jueces chilenos fueron quienes seleccionaron cuales eran los mejores caballos Criollos de Argentina y al hacerlo dieron una lección importantísima de donde los argentinos tenían que poner más énfasis para mejorar la funcionabilidad de su raza. El trabajo de estos asesores chilenos fue tremendo y muy apreciado y reconocido por los argentinos de ese tiempo. Sin lugar a duda, el cambio que más enfatizaron nuestros paisanos fue pedir cambiar la angulación del hombro del caballo Criollo que por lo general era excesivamente recto. Por doce años predicaron “hombros recostados…hombros recostados…hombros recostados”…y los argentinos le hicieron caso y con ese cambio principal y otros más el Criollo se ha hecho muy competitivo en pruebas funcionales.

Ahora, no hay año que no elegimos un Mejor Representante de la Raza en el campeonato nacional de Chile que no sea tremendamente adornado. Realmente son caballos impresionantes en ese sentido. Pero le pediría a cada uno de ustedes que vayan al último anuario de la Federación de Criadores y miren los ejemplos del mejor Caballo Chileno que damos al mundo. Midan la angulación del hombro y cuartilla de nuestro mejor potro. Midan el grado de desalineación de ambas manos de nuestra mejor yegua y entonces preguntémonos si nuestras prioridades morfológicas necesitan re-evaluarse.

Los criadores chilenos han hecho una labor increíble sacando caballos de calidad.  Funcionalmente creo que seguimos con la batuta en alto. También hay que reconocer que la federación y los respectivos jueces de morfología han hecho una tremenda labor en concientizar nuestra industria a darle más importancia a la morfología. El resultado de charlas didácticas e incremento en los números de competencias morfológicas se ha notado en el creciente interés y concurrencia en el Campeonato Nacional de Morfología. Todos estos pasos son cambios muy positivos, pero humildemente quisiera plantear la idea que re-analicemos la prioridad de los criterios que se usan para juzgar los ejemplares de morfología. Soy de la opinión que cambiándolos no solo estarían más encaminados con la funcionabilidad que nunca debemos perder en el Caballo Chileno, pero a la vez daremos una mucho más digna representación de nuestra raza para quienes nos miren de afuera. 

Hay un video precioso del Caballo Chileno en YouTube que tiene unas escenas maravillosas de nuestro caballo nacional. Es un video de una producción profesional que da una introducción esplendida de lo que se denomina “Chilean Horse, The Best Horse of America” (Caballo Chileno, El Mejor Caballo de America). Para la conclusión de este video tan impresionante hay un gran final con un Caballo Chileno al extremo opuesto de un largo picadero techado y lentamente el caballo camina directo a la cámara con una agradable música de fondo. Es una toma fabulosa para finalizar esta gran obra de arte con excepción de una cosa…el caballo que tiene toda la atención del video vidente es un representante de nuestra raza con unos serios defectos de aplomos!

Creo que este es un relato muy representativo de nuestra industria que sin lugar a dudas ha hecho grandes cosas.  Sin embargo, no hay que dejar que los logros nublen nuestra visión.  Siempre nos conviene auto analizar las cosas que aún podemos hacer mejor, porque el efecto final pondrá al Caballo Chileno en otro nivel, un  nivel muy difícilmente alcanzable por otra raza vaquera en el mundo.