Por A.M.G.

Los primeros criadores de caballos en el país fueron el Obispo Rodrigo González Marmolejo (1488-1564) y don Juan  de Cuevas (1513-1591) primer Alcalde de Santiago, cuya casa estaba ubicada donde hoy es el  Museo Precolombino, en Compañía con Bandera, donde una Placa lo recuerda como Alcalde, porque no sabían de su faceta criadora los que la escribieron.

 

Don Juan y sus hijos siguieron criando y seleccionando hasta llegar a su descendiente directo don Pedro  de las Cuevas, el más grande criador de América (1775-1861) el que gracias a su inteligencia como zooctecnista, creó tal calidad de caballos que sus continuadores nos llegan a la actualidad.

Pero también del 1593 al 1767, tienen gran influencia los padres Jesuitas, que en sus haciendas criaron y seleccionaron caballos, además de enseñar y cultivar la artesanía, y cuando ellos dejaron las colonias españolas, incluyendo Chile, dichas haciendas fueron adquiridas por naturales del país, y de ahí nació la mayoría de la crianza caballar organizada y ya seleccionada, de mas de 200 años.

En 1790 Vicente Egidio García Huidobro propietario de El Principal  y sus descendientes Vicente, Borja, Alejandro, Ambrosio, Eduardo, Juan de la Cruz, comenzaron una valiosa crianza muy seleccionada.

Otro tanto hicieron los hermanos Wenceslao y Miguel Letelier Espínola en Aculeo; Alberto, Luis y Manuel Correa Valenzuela en Los Torunos y Miraflores; Miguel y Ernesto Cuevas, José María Hurtado en Los Maquis; Miguel  Angel Benavente, Tobías Labbé, Adolfo Luco Blanco, Estanislao Anguita A. en Curiche; Alberto, Víctor, Manuel, Edmundo Moller Bordeu en Renaico, Vaquería, Negrete, Casas de Renaico; Darío Pavez Gaete en Las Camelias; Joaquín y Francisco y su hijo Alberto Echenique Domínguez en Idahue; Francisco Antonio Encina Armanet en El Durazno; Alberto Araya Gómez en La Invernada; Santiago Urrutia en Los Tilos; Alberto Schwalm Bielefeld en La Amanecida, Ramón Cardemil Moraga en Santa Elba;  Emilio Lafontaine P. en Peleco; Agustín Edwards Eastman en Santa Isabel; Samuel Parot Gómez en Piguchén; Hernán Cruz Castillo en El Remanso, criadores que marcaron rumbos  y horizontes con sus caballos, que hoy día recorren orgullosos el mundo luciendo la gallardía, calidad y apostura de la raza chilena, mejoradora donde vaya.    

Este orgullo se siente cuando afuera del país en la conversación cotidiana con criollistas, en sus remates, observando los avisos de los cabañeros en diversas publicaciones, mencionan que son propietarios de "caballos chilenos", como un signo de calidad de lo que poseen y lo que ofrecen a la venta.

En el extranjero han cimentado y solidificado el nombre "caballo chileno", ellos han hecho esa labor, porque Chile jamás ha salido a promover su crianza fuera del país.

El caballo se ganó solo ese pedestal y lo más valioso, obteniendo los primeros lugares en deportes que jamás habían practicado ellos ni menos sus antepasados, pocas razas tienen esa versatilidad.

El deporte masivo y nacional nuestro es el rodeo en medialuna,  y afuera no se practica, aun así los caballos se adaptan, y se los llevan por su inteligencia, memoria, condiciones atléticas y mansedumbre, fácil de escribir pero que implican 500 años de selección.

Destacan en Paleteadas, Freno de Oro, Rienda Internacional, y cuando les ha tocado intervenir en Marchas de largo aliento también han salido airosos, en cuanto al Movimiento en Riendas les brota la aptitud en forma natural. 

 

Su selección registrada comienza a gestarse en el mes de noviembre del año 1889, ahí nace la inquietud de abrir un Registro Especial para reproductores caballares de "raza chilena" al interior de la Sociedad Nacional de Agricultura.

El día 22 de Diciembre de 1890, en una sesión memorable de la SNA, fue aprobada "la proposición" de crear un registro, gracias a la tenacidad de don Raimundo Valdés Cuevas.

Por fin el día 20 de Agosto de 1893 se publicó en el Boletín Oficial de la SNA el primer reglamento destinado a abrir los registros genealógicos y lo más importante establecer el origen de los animales.

Para ratificar se formaron dos comisiones que recorrieron todo el país revisando y aceptando los productos de marcado sello racial y con los documentos exigidos a sus propietarios, que era demostrar que provenían de familias caballares reconocidas desde 1830 las mas antiguas, las cuales ya estaban identificadas.

Estas comisiones las formaron los criadores y expertos: Diego Vial Guzmán, Miguel Letelier Espínola, Alberto Correa, Ramón Ibáñez, Liborio Larraín, Vicente Correa.

Hasta el año 1914 permaneció abierto y en esa fecha se acordó cerrarlo.

En el año 1945 en Ministerio de Agricultura reglamentó en el país el funcionamiento de los registros y creó un Consejo de los Registros Genealógicos, integrado por representantes del estado y de las instituciones que los manejaban.

En 1978 se modificó el decreto del año 1945 y se incorporó al Consejo Superior a representantes de la Sociedad de Criadores y le otorgó facultades para dictar Reglamentos para la Raza.

El nacimiento de la Asociación de Criadores de Caballos Chilenos fue publicado en Revista de la SNA "El  Campesino" de Octubre de 1944 y dice textual:

"Con fecha 14 de Agosto de 1944, se reunieron los Criadores de Caballos Chilenos y acordaron constituirse en Asociación, como "Sección de la  Sociedad", y eligieron un directorio integrado por los señores Alberto Echenique Domínguez, Miguel Letelier Espínola, Guillermo Aguirre Ureta, Pedro Juan Espinoza del Valle, Manuel Castillo González, Hernán Braun Page, Daniel Osorio, Jorge Stolzembach y Ricardo de la Fuente Chaparro como propietarios, y Alberto Llona y César Rozas, como suplentes".

Así  se fue tejiendo la historia del caballo chileno, orgullo huaso y ahora nacional, reconocido por el Supremo Gobierno en este Decreto:

 

DECLARA MONUMENTO NATURAL AL CABALLO DE PURA RAZA CHILENA.