Por A. M. G.

A partir de 1893 se empezó a registrar la raza de caballos chilenos, partiendo de padrillos reconocidos y con descendencia de padres a hijos continuadas.

Las que señalamos son las familias caballares cuya continuidad siguió hasta la actualidad, las otras se fueron diluyendo en el tiempo.

 

Pedro de las Cuevas fue el criador del Caldeado (1835) tronco origen de familia y cuyos continuadores bayo león (1858) y Coipo (1878) fueron reproducidos por Pacífico Encinas en Loncomilla.

El potro llamado El Quebrado ( 1850 ) es el antepasado del Angamos ( 1878 ) que lo reprodujeron Alberto Correa V. y Miguel Letelier E.

El Halcón  I  ( 1860 ) de Pedro de las Cuevas lo continuó Halcón II ( 1895) y Retinto ( 1911 ) ambos reproducidos por Miguel Cuevas.

Estas tres familias son las llamadas “Cuevanas.”

La siguen la de los “Cateminos” con el Huaco ( 1906 ) y Chamal (1922 ) que reprodujo  Francisco Antonio Encina, y el Gañancito ( 1935 ) de Rogelio Caruz.

Las familias “Principalinas” cuyo representante es Africano (1911) que lo reprodujo Arturo Bamphylde, y lo sigue Alcatraz (1911 ) que logró su máximo desarrollo como reproductor con Estanislao Anguita A.

La familia “Quilamutana” quedó representada por el potro Golondrina (Contri) ( 1905) y su nieto materno

Picaporte ( 1940) que crió Pedro Juan Espinoza y que este último lo reprodujeron los Hermanos Vasquez Soriano, Emilio Lafontaine y Hernán Anguita G.

Los “Cardonalinos” quedaron representados por Gacho (1905) de Alejandro Garcia Huidobro y su descendiente Colibrí (1940) que lo elevó a un alto nivel como reproductor Angel Caballero A.

En Aculeo Antiguo nació Guante I (1867) que perteneció a Ignacio Diaz de Valdes y Agustín Edwards Ross.

Nieto de Guante fue Cristal I (1908) reproducido por Adolfo Luco y Quebrado  (1919) por Darío Pavez

Y sus mas conocidos continuadores Taco (1960) que reprodujo Ramón Cardemil M. Y Estribillo (1965) que actuó en criaderos de Alberto Shwalm y Agustín Edwards E.

Esta es en síntesis la historia de Raza Chilena de caballos

Desde sus inicios han pasado 150 años de selección rigurosa, dirigida, llagándose al caballo actual que tiene marcadas características propias.

Son pequeños entre 1.36 mt. y 1.40 mt. de alzada por lo general, raras excepciones sobrepasan el 1.44 mt. de altura, su contextura es redondeada, cabeza de perfil convexo (acarnerado) muy típico de la raza y que la diferencia de una gran mayoría de otros criollos, porque la cabeza es lo único que el medio actuante, ni la gimnástica funcional pueden cambiar, muy bien unidos, orejas pequeñas, crines gruesos, ondulados y abundantes, patas cortas y buenos huesos, cuartilla muy corta, cascos chicos y cerrados de atrás, vistos de arriba por el jinete, su cuello y espalda se aprecia muy gruesa y musculosa, fuerte, se siente de “a caballo” su tusa es ancha, el cuello recto, y al caminar produce un típico cabeceo.

Manso por naturaleza y crianza, siempre ha vivido cerca del hombre, en Chile nunca hubieron “caballos salvajes” ni menos se le cazaba para sacarles el cuero y su grasa, es muy rústico, poco exigente en la comida, en Invierno le crece el pelo como protección al frío, el que bota en Primavera.

Los potros en el potrero sueltos son agresivos entre sí, montados al contrario de mucha docilidad y curiosamente no pelean ni se molestan los machos, las hembras siempre tranquilas.

Es un caballo de miembros cortos, de gran equilibrio, muy buen pisador, de giros rápidos y seguros, nunca se cae al girar un caballo chileno, aunque  el giro sea muy brusco, y a toda velocidad.  Su temperamento es vivo pero controlado, camina con ánimo y avanzando rápido, nunca “patea ni muerde a las personas”. Posee un tremendo instinto “vaquero” sigue a un animal vacuno y se acerca a él sin temor a la más mínima insinuación de su jinete.

En Chile se le ha usado históricamente y ahora mas que nunca para el rodeo, pero sirve para muchas otras disciplinas y deportes muy poco explotados en su país de origen.

Estos caballos de raza chilena, en el Rejoneo español creo que debieran desempeñarse mejor que ningún otro caballo, por su instinto, valentía y rapidez de giros, agregando a ello su gran estabilidad.

En “Enduro” se desenvuelve muy bien en distancias de no más de 20 a25 kilómetros, en “Salto” tiene grandes condiciones, aún inexplotadas, pero es cosa de verlo como se desempeña en libertad frente a un obstáculo natural , lo que enseñado debiera traducirse en un gran rendimiento en una pista de salto, de acuerdo a su altura.

Como caballo de “Paseo u Ocio” es ideal, por su porte y mansedumbre, come lo que le den, lo sujetan en cualquier parte no se asusta y no corta las riendas, para subir y bajar de remolques o camiones lo hace sin problemas en forma fácil.

 En “Enganche” ha sido toda una revelación, sus resultados son óptimos a decir por jueces internacionales, y como caballo de “Reining” tiene condiciones probadas para llegar a desempeñarse como los mejores del mundo.

Es un animal rápido en distancias cortas, aquí se lo usa en “Carreras a la Chilena” que se desarrollan en línea recta, de a dos caballos, y no más de 150 a180 metros de largo, donde se emplea al máximo, partiendo de “parado”, toma muy luego su máxima velocidad, se estira y a trancos cortos y veloces avanza ante el griterío del público que se emociona con las carreras.

Es buen “marchador” y “galopador”, el aire del trote siempre ha sido poco usado por los huasos y por ende en sus caballos.

Para subir y bajar cerros no tiene similar en eficiencia, por sus pasos firmes y cascos duros, sube con ánimo y baja con gran presteza, a veces persiguiendo novillos a toda velocidad  por entre rocas y arbustos, mucha s veces laceados y haciendo fuerza con el animal, es todo un espectáculo ver los huasos en estas faenas en la Zona Centra del país.

El caballo chileno debe conocerse en Estados Unidos, México, Europa en general, es una raza que los sorprenderá por su extrema “versatilidad”, invitamos a todos nuestros amigos que tanto nos ven del extranjero a conocerlo y informarse de él, no los defraudará.