Las pegas o uniones del caballo chileno.

por Arturo Montory G.

 

Una de las características básicas de la raza chilena son las uniones de la tabla del cuello a la paleta y de los flancos o los ijares.

 

El caballo nuestro por definición es “abarrilado”, o sea ancho al medio y de líneas continuadas, sin hundirse, de uniones imperceptibles, de “ijares llenos”, y de la pega del cuello a paleta suavemente, que no se incruste, imperceptible ojalá.

Lo que lo hace ver “acampado” y que unido a una cabeza acarnerada y crines frondosos es un ejemplar “sello de raza”.

Nuestro caballo está lleno de “redondeces” no de puntas de huesos, plena tipicidad, por lo cual se le pide tener “costillas arqueadas”, nunca planas, ni menos cilíndrico en exceso.

También existe familias más llenas de ijares que otras, los Picurrio son llenos y de gran centro, los Estribillo son más largos de tronco y algo cilíndricos, los Taco más cortos pero de excelentes uniones, los Quillacones se distinguieran por la calidad de sus pegas, en fin.

La cruz debe ser nítida, fuerte e imperceptiblemente unida al dorso, en una línea suave, sin marcarse en exceso como en los caballos de carrera, descarnada.

El dorso no muy bajo y riñones fuertes unidos con suavidad a la grupa, amelonada, y algo caída en nuestra raza, jamás grupas planas, de origen oriental.

En la actualidad es un problema los muchos caballos con el lomo demasiado bajo o hundido, lo que ensillados no se aprecia pero sin montura es notorio, y es un grave defecto que tenemos que corregir y mejorar.