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Las crines y el cuello del caballo chileno.

por A.M.G.

 

En relación a la cabeza nos quedó atrás un detalle, muy importante, que no quise mencionar para no distraer la atención del perfil que era lo básico, y es la población de crines.

 

Estos deben ser abundantes y ojalá ondulados y como las orejas son muy pequeñas aumenta la sensación visual de frondosidad.

La crinera de la frente cubre todo el ancho entre las orejas y cae también por detrás de ellas, en la parte frontal debe llegar al menos bajo los ojos, pero ancho y muy poblado de pelos.

No debe haber espacio sin crines entre las orejas, típico de caballos árabes e ingleses.

Es más bonito que llegue al hocico el “moño” pero es cosa de gustos no es necesario ni quita sello al ejemplar que le llega a mitad de la cabeza. En las yeguas el moño es más fino y más corto pero igual debe ser muy poblado de crines.

 

Existen familias caballares que poseen un gran moño y gatillo, pero no tanta cola como los Quillacones; y otras con moño corto pero ancho, regular gatillo y una cola ondulada y frondosa excepcional que son los Rigor; otros ejemplares de moño y gatillo que les pasa de las rodillas hacia abajo, gran cola ondulada y son hijos del Reservado; otras colas muy anchas y de ondulación corta eran las del Andrajo; los Taco dan linda cola y moño chasquilla; los Rival dan lindos crines cortos en la cabeza y de ondulación muy corta y marcada, grandes colas, muy típicas; en fin.

Como no existe ningún caballo que sea exclusivo en todas sus generaciones de una misma familia esos detalles cambian y se acentúan en algunos ejemplares y sus hijos.

Cuando tenemos un ejemplar destacado a la vista, si analizamos su crinera con detención y detalle, seguramente adivinamos su genealogía.

También el perfil acarnerado y forma corta o larga de su cabeza, u otro detalle, está muy marcado por la familia de la cual proviene cada ejemplar o la que más influyó en él, paterna o materna, es igual.  

El cuello.

Debe ser plano en sus flancos nunca redondos, esa forma tubular es de razas orientales.

La parte superior del cuello debe ser levemente arqueada, y la parte inferior o baja, recta.

La pega del cuello fina pero no en exceso, debe marcar su masculinidad el potro y la femineidad la hembra, esta parte es difícil de obtener en un ejemplar y lo marca mucho en su belleza general.

Un potro al estar activo no debe colocar la cabeza casi recta, como cisne, en dirección al cuello, eso son gestos de caballos orientales de cortejo a la hembra.

El potro chileno mantiene un ángulo muy marcado en relación a la postura de la cabeza y el cuello en la misma acción descrita.

El cuello del caballo chileno mirado de arriba, debe ser ancho completo y muy musculado, que dé sensación de gran potencia, la tusa ancha, no en exceso como un percherón, y muy poblada, ojalá sus crines sean duros al tusarlo.

Existieron familias caballares como los Huaco, del cual quedaron muchas fotos del Avinagrado en que se aprecia muy marcadas las yugulares, desde el inicio del cuello hasta el contacto con el pecho, pero esa característica muy bonita para mi gusto, casi esta hoy desaparecida.

Partimos el cuello con un pega relativamente fina con la cabeza y debe ser fuerte al contacto con el pecho, y lo más abajo posible, aquí reside gran parte del éxito de un caballo corralero, que trabajará toda su vida en contacto con el novillo tocando y golpeándose fuerte siempre esta parte de su cuerpo.

Por lo cual los pechos deben ser muy separados y salientes, que quede una clara división entre ellos, como “pecho de cisne”, colgante, de ancho de “dos cascos” dice el jurado don Hernán Cruz C.

El pecho es el colchón donde ataja y recibe los violentos golpes contra el novillo durante el topeo y corriendo, por lo tanto su fortaleza debe ser inmensa y cualquier entendido reconoce esta cualidad en un caballo atajador y al contario el de “pecho plano” esconde los pechos en la ataja y al final se niega a hacer fuerza, por lo tanto es mejor ni empezarlo a “trabajar” porque a las primeras atajadas fuertes, aflojará.

El resto del caballo puede ser fuertísimo y correcto pero si no tiene esta cualidad en los pechos no atajará, y le echaran la culpa a la boca, y a mil cosas más.

Existen familias caballares como los Quillacones que son de poca separación entre las manos, se dice pecho angosto, pero no tiene nada que ver esto en relación a que sean fuertes y “descolgados”, el exceso de anchura entre las manos es de caballo de “tiro ligero” y ese pecho muy ancho no es de la raza. 

El caballo de velocidad y rápido tiene el pecho más angosto, el ancho es de más fuerza de “arrastre”, y para girar y cruzar las manos en velocidad en el Movimiento a la Rienda no puede ser excesivamente ancho.

El cuello actual en el caballo chileno esta levemente invertido, una fea característica acentuada con los años, debido principalmente al excesivo ejercicio corralero durante toda su vida, que la postura en el novillo le va produciendo esta deformación.

Los potros viejos en especial se les cargan en exceso los cuellos, debido a este intenso trabajo durante su vida, al contrario los que no corrieron por diversos motivos en la vejez son más refinados, eso pasa mucho con los potros que se fueron de nuevos o ya mayores a Brasil o a otros países, se les nota claramente es diferencia.     

Definitivamente la cabeza ni el cuello del caballo chileno es refinada ni liviana.

Existe un video del crioulo brasilero Itaí Tupambaé, rosillo nacido en 1979, en Brasil, hijo de La Invernada Hornero, chileno puro, y de Preciosa do Cinco Salsos, crioula pura brasilera, y se aprecia la lindísima forma fina de su cuello influencia pura de su madre, y distinta al caballo chileno.     

Este ejemplar ganó el Freno de Oro y muy buen reproductor.