Por Arturo Montory G.

En el 2005 asistí por primera vez a Expointer a conocer el ya famoso Freno de Oro y además colocamos el primer Stand, de la revista en papel en esa época “Tierra de Caballos”, que se exportaba a Rio Grande Do Sul, con mi socio brasilero Carlos Acevedo Gomes, que después continuó solo hasta la actualidad con el nombre de “Terra de Cavalos”.

 

Yo conocía solo por e-mail a Luis Pedro Valdés Strauch de Uruguay, a Ramón Maidagán Torres de Argentina y a Joao Brasil Sá de Porto Alegre, amistad que continuamos hasta la actualidad.

El primer día del Freno de Oro fuimos a almorzar al restorán de la ABCCC, y ahí en medio de gauchos y gaúchos, siento un grito de lejos ¡Oiga, pu´ iñor, al fin nos encontramos en el extranjero ya que en Chile ni nos vemos!, era el famoso por esas tierras Carlos Noguera Echenique, un ídolo por allá debido a las exportaciones de caballos chilenos.

La alegría fue inmensa y los saludos y recuerdos abundaron de Linares, Yerbas Buenas, Cañete y Arauco, rodeos donde nos rescontrábamos.  

Joao Sá y Luis Pedro Valdés organizaron al año siguiente el 1° Encuentro de Criadores efectuado durante Expointer en el Restorán de la 6° Regiao, y en él, el representante de Chile fue Carlos Noguera que estuvo brillante relatando sobre la llegada del caballo chileno a Argentina y Brasil, de la cual él fue artífice. Al año siguiente me tocó a mí representar a nuestro país criador y expuse sobre genealogía, en un estrado compartido que a Uruguay los representó Diego Landa Dondo, a Argentina Ramón Maidagán Torres, y a Brasil el famosísimo Bayard Jaques, un prócer fundador del Freno de Oro, y en el restorán en la mesa de Chile estaban presentes Recaredo Figueroa, Jaime Muñoz, Sergio Hirmas, Alberto Ponce, Jaime Poblete, Andrés Montory, Carlos Eugenio Sepúlveda, Andrés Del Real Sota, Carlos Noguera.

Con toda esa euforia de saludos e información me pude dar cuenta del gran suceso que era el caballo chileno en Brasil, y de la importancia de Alberto Araya Gómez y Carlos Noguera en ello.

Llegado de vuelta a Chile me puse en campaña de recopilar esos extraordinarios hechos que cambiaron la historia del caballo chileno y del criollo.

Por lo cual quiero compartir con Uds. las cartas escritas a mano, que me envió volviendo de Brasil y desde su campo en Linares-Yerbas Buenas, Carlos Noguera E., en toda su extensión, sin saltarme nada, porque son historia pura.

Carlitos falleció el 2010 en Los Andes, donde vivía, y vino de Brasil una delegación de sus amigos gaúchos a despedirlo.

 

Cartas escritas de su puño y letra:

Yerbas Buenas a 26 de septiembre de 2006.

Señor

Arturo Montory Gajardo

Estimado Arturo:

La presente tiene por objeto hacer una historia de las exportaciones de caballos chilenos criollos.

Esta se refiere a lo que yo pude hacer y vivir en esta materia.

Aquí se identifican caballos de La Invernada de Alberto Araya Gómez; Pozo Azul de Carlos Noguera E.; Pozo Azul Puangue en Sociedad con Eduardo Fernández León; Idahue de Alberto Echenique Domínguez a quien le compraron gran parte de su criadero.

Personajes importantes de esta historia.

-La exportación de caballos chilenos se le debe a Alberto Araya Gómez, dueño del criadero La Invernada.

-En Argentina a Gonzalo Torres dueño de la estancia San Miguel en Rosario y dueño del criadero Sepulturas.

-En Brasil a Luis Martins Bastos dueño de la estancia y cabanha Nazareth; Flavio Bastos Tellechea

y Roberto Bastos Tellechea dueños de la cabanha B.T. y Painheiras; grandes visionarios Dirceu Pons y familia, admiradores de la función del caballo chileno.

La gente de Jaguaräo quienes tuvieron la valentía de comprar en remate en Esteio en 1976 Pozo Azul Chacao, los señores Fernando Alfonso, Luis Carlos Albuquerque, Claudio Gonzalves, Joan Alberto Ditra de Silveira.

-Todas las personas mencionadas fueron de los pocos criadores brasileros que creían en los caballos chilenos. Me refiero a la década de 1970.

Un recuerdo muy especial a mi amigo Leandro Amaral, gran jinete y un gran conocedor de caballos

En la exposición de 2006, quedaron seleccionados 300 productos a la vista de los criadores de América, de un total de 2.000 caballos revisados.

En la final de Freno de Oro (prueba máxima en Brasil) quedaron seleccionados 90 productos participantes de 1.000 que llegaron a la Clasificatorias.

El espacio del recinto de exposición son 40 hectáreas con una asistencia de público de 150.000 personas.

 

Cómo se dio a conocer el caballo chileno fuera del país.

Alberto Araya Gómez, Jurado Internacional de caballos criollos, viaja en varias ocasiones

a la Exposición de Palermo y toma contacto con Gonzalo Torres, gran criador argentino y le regala a fines del año 1950 un potrito de poca alzada La Invernada Paleta.

Este reproductor con las yeguas de la cabaña Sepultura transforma los caballos de Torres en materia funcional y aliviana en materia morfológica.

Me atrevo a destacar que en esa época reinaban en Argentina los caballos de Emilio Solanet (El Cardal). La verdad es que eran de un tipo diferente a los chilenos, sin desmerecer la hermosura distinta que tenían.

A poco andar de los años aparecen los caballos de Torres con una funcionalidad espectacular.

Este cambio ayuda mucho a dar inicio a la parte deportiva y comienzan los criadores más modernos a buscar caballos en Chile. Cabe mencionar a toda la familia Ballester y posteriormente

a los Esevich.

Todos admiradores de los caballos chilenos.

Este cambio de sangre en Argentina lo notan en Palermo, los brasileros mencionados en la primera parte esta reseña histórica.            

Las visitas de Torres a Chile y las nuestras a Palermo me incentivan para comenzar a criar en mejores condiciones y buscar la hermosura del caballo chileno.

El año 1962 crio el primer producto de mi vida a nombre del criadero Ibacache, zona donde me inicio.

El año 1973 comienzo a inscribir potrillos con el nombre de Pozo Azul, hoy Pozo Azul Austral.

 Carlos Noguera Echenique  

 Arturo: dejo en tus manos esta historia.