Por A.M.G.

El crecimiento del deporte del rodeo chileno aumenta día a día, sin aún vislumbrar nadie su techo, algo maravilloso para el país y sus costumbres del campo, tradición pura y benéfica, identidad país.

Pero como es natural dicho desarrollo no es uniforme en todos los estamentos que quisiéramos, por lo tanta veces escrito que el caballo en el campo ya no es indispensable y su uso mayoritario se efectúa en el deporte del rodeo.

 

Por lo cual las personas corraleras que se desenvuelven en este medio ya no están ligadas al campo y menos a sus costumbres químicamente huasas, por vivir en las grandes ciudades y trabajar en otros rubros muy diversos.

Hoy día el rodeo se mide por la publicidad que acarrea, la tv y su rating, etc. todas mediciones de  la economía de mercado imperante y en la cual el mundo actual se desenvuelve.

¿Y las tradiciones huasas? ¿Quién las defiende y promueve?

Una Universidad Corralera, sería una gran solución para que estas inquietudes fueran satisfechas a la mayoría de los nuevos corraleros, que no tiene  ninguna culpa de no estar enterados de todos los detalles, porque no les han entregado las herramientas necesarias para su conocimiento.

Una Universidad de enseñanza de tradiciones, que dicte cursos de diversas materias típicamente huasas, ni veterinaria,  ni de influencias extranjeras y cuyos cursos está lleno internet, de lo nuestro, lo chileno, exclusivamente relacionado a la Escuela Ecuestre Huasa.

Cursos de largo desarrollo de historia del rodeo,  del caballo chileno, de genealogía de la raza, del arreglo a la chilena, del movimiento a la rienda,  del correcto asiento en la montura, de la artesanía y diseños y confección  de mantas y chamantos, del sombrero de huaso, de la tenida huasa, del zapato, del freno y frena chilena, de las espuelas, del chapeado, del estribo, de  la montura, de las riendas, de cuidados veterinarios básicos, de herrajes adecuados, de reglamentos de rodeo y de morfología, de música chilena  acampada, a bailar cueca, en fin todos temas que caminan solo e independientes sin ningún armazón central, ni pedagogía.

En otras palabras “enseñar a ser huaso”, y no que necesariamente alumnos cuyo único  destino  sea ser corralero, sino abierto al que quiera aprender y empaparse de lo nuestro, lo chileno huaso, por supuesto hombres y mujeres.

Cursos ordenados, entretenidos y que entreguen un diploma final después de exámenes adecuados y que llenen de orgullo a los que lo han logrado.

¿Habrá una mejor manera de difundir nuestra lindísima chilenidad?

Existen tantas personas ávidas de aprender cosas huasas y corraleras que nadie se imagina, y lamentablemente no tienen  donde dirigirse,  sino buscar informaciones aisladas y no siempre fidedignas.

Esta idea  nueva y novedosa seguramente  causará sorpresa, pero meditando profundamente el tema verán que no es tan descabellada la idea. 

El nombre sería lo lógico que se llamara Universidad Pedro de las Cuevas, el criador al que le debemos casi todo lo que actualmente gozamos en nuestro tema.