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Por A.M.G.

El huaso Chileno, hombre típico del campo, es equivalente al Gaucho Argentino y al Gaucho Brasilero, al Llanero Venezolano, al Cowboy de Norteamérica, al Charro Mexicano, al Chalan del Perú.

 

Hombre de raíces agrícolas, de una filosofía muy especial, alegre servicial, buen amigo, gran jinete, y amante de los deportes ecuestres.

La vestimenta está compuesta por los zapatos de caña alta y tacones, para encajar en el estribo, pantalones ajustados, chaqueta corta (muy Andaluza) sombrero de ala ancha, y plana, copa redondeada, de paño o paja tejida, completa su atuendo con la manta o chamanto.

Para montar se cubre las piernas con botas de cuero acolchadas, que le protegen hasta la rodilla y espuelas grandes, sujetadas por una talonera de cuero, y abrochada al zapato. El huaso usa todos sus aperos de cuero (Nunca de plástico.

Chile tiene una gran tradición ecuestre, es una raza nacida para ser jinetes, han existido grandes equitadores, caballería gloriosa, ganador de mil batallas, todos los niños aprenden desde muy chico el arte de montar y cuidar los caballos, tradición que se ha mantenido y acrecentado, en la actualidad (Escuelas Ecuestres). El rodeo es más popular y practicado que antiguamente, y aun falta una gran difusión respecto al caballo Chileno de paseo o de “Ocio”, como dicen en Europa.

Esta faceta recién se está empezando a desarrollar y llegara muy lejos, demandara tanto o más caballos Chilenos que el rodeo.

Montura:

Fue modernizada por Hernán Anguita, criador, dirigente, articulista anuario de la Federación, creador del premio Sello de Raza, y entre las correcciones de la montura antigua hizo que los lomillos de la montura fueran  tendidos y rebajados, en sus bordes superiores, lo que proporciona asiento ancho y plano, y mayor hondura del casco lo que permite confeccionarlos con copas más bajas, y facilita la acción de montar y desmontar, los lomillos se desbastan, en sus costados, para enangostar el casco en el sector del cinchón y paso de las piernas; la cabecilla debe inclinarse hacia atrás, para la correcta colocación oblicua de las faldas delanteras, la copa debe ser parada, para mayor sujeción del jinete, y vaciada en su parte posterior, para apoyar las nalgas con firmeza.

Los arpones deben colocarse bien adelante para que el jinete quede sentado atrás, en firme contacto con la copa, y sus rodillas vayan hacia delante, para mejor apoyo y libertad de movimiento de las piernas. Las faldas deben ser cortas, y deben caer oblicuas hacia delante, para el alojamiento correcto de las piernas del jinete.

Las arciones deben ser gruesas para recuperar con facilidad el estribo, las que se cuelgan con mancorneras de correa cruda delgada, y con una hebilla de clavo grueso y corto.

Los pellones deben ser muy deslanados en el asiento, para que el jinete quede lo más cerca del caballo, todo convierte a la montura en liviana.

Frenos:

El bocado debe ser grueso y redondo, para no herir  la lengua, debe ser ancho, para que la presión sobre el  paladar sea suave, las patas o brazo de giro, tienen apoyo en la barbada, la barbada debe tener forma de pera, para mejor ajuste de la boca del caballo, puede ser de tope o pasada.

Mantas y Chamantos:

Están formadas por cuatro campos y tres listaduras (o labores en los chamantos) y en su contorno va la “Huincha”, con los mismos motivos de la listadura o labor.

El huaso le suprimió los flecos (no así el indígena, ni los piases vecinos).

Las mantas son de un as, y los chamantos son dobles, de dos ases.

Los chamantos tienen motivos de colores y formas de hoja o racimo. Todos son hilados en telar a mano, por las chamanteras, las más famosas, las de Doñihue, la confección de un chamanto doble dura alrededor de un mes de trabajo.

Los chamantos se hilan en telar desde 1700 aprox. en adelante, idéntica forma hasta hoy.

Todos estos aperos son confeccionados por artesanos, los cuales tienen sus raíces en los que trajeron los jesuitas a América allá por el 1600 y que se repartieron por América en las misiones.

La forja del freno, y espuelas son de origen Toledano, los mejores del mundo, y el chapeado dichos artículos antiguamente se hacía de plata pura, hoy de níquel, y son de un trabajo artesanal riquísimo, cada pieza es una obra de arte, de colección.

La rodaja de la espuela se forja de acero de riel, lo que permite el sonido precioso al chocar una contar otra, o también con el pihuelo  al subirse o andar a caballo, la función de la espuela es para servir de apoyo no para castigar por eso tiene 36 púas, para proteger, las más hermosas son las más grandes del 5 a6 pulgadas la rodaja.

La montura con todas sus cualidades como silla deportiva, ha sido adoptada por criollistas de Brasil, Uruguay a Argentina, igual que los frenos, aportando todos sus beneficios, que se ha llegado gracias a cientos de años de usos y mejoras en Chile.

Nuestro país hoy día es exportador de su cultura ecuestre, y ha plasmado su identidad en muchos países americanos, incluyendo el rodeo que ya lo practican con mucho entusiasmo, algún día cercano el deporte Nacional de Chile “Rodeo” será internacional y adoptado por muchos piases en que lo ecuestre y tradicional los motiva y conservan.

Rodeo y el Ganado

Para el rodeo se usan novillos de 350 a 450 kilos de peso, de raza de preferencia Holandés Americano y Overo Colorado, por su facilidad de manejo.

Los novillos se corren solo una vez en su vida, y su entrada a la medialuna no dura más de tres minutos; no sufren golpes desmedidos porque el reglamento del rodeo los protege, además las atajadas son acolchadas y blandas.

En los rodeos clasificatorios se ocupan de 800 a 1000 novillos en cada ocasión.

Rienda:

El movimiento de rienda tiene su origen en la equitación Árabe y las pruebas actuales Chilenas son similares a las que  practicaban los Beréber hace 1000 ó más años atrás, y que ellos heredaron de los antiguos jinetes númidas, los mejores guerreros del mundo de su época, ellos crearon la “Caballería Ligera” y cambiaron con ello el curso de la historia antigua.

La equitación huasa y movimiento en riendas a la Chilena tiene características muy marcadas.

Primero el caballo trabajaba mas en las patas que  en las manos, segundo y básico las pruebas las debe cumplir con la cabeza arriba, y con las riendas firmes, sus vueltas son rapidísimas y cortas, de gran dificultad de ejecución, el caballo no debe dar la cola, tiene que mantener la boca cerrada, sin tascar el freno, quedarse quieto después de cada ejercicio, nunca perder el equilibrio, y poner muy bien las patas a ambos lados, cuando el ejercicio lo requiera.

Las pruebas más importantes es la Troya, base del arreglo corralero, porque obliga al caballo a poner la pata muy apoyada, girar hacia el centro, y cambiar de mano y pata y volver en redondo al otro lado para continuar el ejercicio. Mientras más chica es la Troya mayor la dificultad.

Todo caballo corralero antes de entrar a una medialuna debe dominar todos los ejercicios de la rienda, que son la base para su desempeño corralero, que lo manifiesta en la buena boca, en el volapié dentro del apiñadero, en la postura en la cancha, y en el control que debe ejercer el jinete para que ataje cuando él desea, y en momento que considere más adecuado.

Otra costumbre árabe heredada por el huaso es la notoria tendencia actual a hacer carpas al lado de los camiones en los rodeos para colgar el caballo y almorzar con su familia, exactamente igual a lo que hacían los Árabes nómades que viven en el desierto, igual que los mongoles, que también influyeron en nuestras costumbres ecuestres. Los miles de años de distancia son lo bonito de las tradiciones, y en Chile sobran, conservémoslas.

 

Foto:     Tirana con Lalo Riquelme-Amasijo con Luis Sepulveda-Naquevenque con Alejandro Mozó- Curicó 1998