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Pruebas Infantiles y Juveniles en Caballos Chilenos.

Por Arturo Montory G.

 

Es tiempo de remecer el ambiente del país con un evento permanente de proporciones nacionales desarrollado con niños y caballos Chilenos de Pura Raza.

 

Concepto:

“Acercar el caballo chileno a los niños, sin intención de formar jinetes para rodeo”,

Solo buscar conocimiento de la raza, entretención y uso futuro de ellos en las tareas y deportes que dispongan.

Sería una manera definitiva de insertar el caballo en el mundo urbano que tan poca posibilidad tiene de conocerlo de cerca, pero la novedad seria que niños y jóvenes participen, en pruebas simples de fácil ejecución.

Sin “rodeo ni movimiento a la rienda”, solo pruebas simples, barriles, fardos, circuitos varios.

Sin participación de jurados de rodeo o exposiciones, pero labor desempeñada por personas de cada club organizador, hombres y mujeres, y que se rijan por normativas indicadas por un Ente Rector.  

Participantes niños de 5 años hasta jóvenes de 15 años.

Usando caballos que ya no participan en la competencia de rodeo, pero arreglados y dóciles.

Pueden hacerlo de Punta Arenas hasta Arica, y se puede practicar en los recintos que dispongan.

Diseñar las diversas pruebas, un reglamento muy simple, abierto para los competidores, sin necesidad de ser socio del rodeo o criadores, solo que sus padres los hagan participar.

Debe existir un numero inmenso de niños solamente contando los socios de las federaciones del rodeo y de criadores, para los cuales en la actualidad no tienen espacios de práctica, ni competencias, aunque sea muy sencilla, pero con caballos chilenos.

Dividida en muchas categorías para que los más posibles tengan acceso a premios y todos se lleven al menos un diploma de participación, incentivo muy válido y apreciado por sus padres y abuelos.

Si logramos incentivar y echar a andar un tipo se competencia como la indicada, significara una gran expansión del caballo chileno, un despertar del cariño que tanto se merece como raza del país, y que se acomoda por sus cualidades perfectamente para ser montado y disfrutado por niños de corta y mediana edad, los que en el futuro serán criadores, deportistas y dirigentes.

El éxito de esta aventura organizativa tendrá buen destino en la medida de su sencillez en las pruebas, en las facilidades para practicarles, en dejar contentos a todos, quedando un recuerdo imborrable en los participantes.   

Quedan tantas tareas que efectuar para promover el uso y crianza el caballo chileno dentro y fuera del país, y que nadie lo hará sino los más cercanos a él.