Un espacio en historia se ganó la Semana de la Chilenidad.

por Arturo Montory G.

 

Han pasado largos 21 años desde sus inicios en el parque Araucano, una apuesta, un desafío, una idea grandiosa, extraña, nunca antes se había intentado algo similar, tan masivo y público, la Federación de Criadores y el alcalde de Las Condes Joaquín Lavín, unidos por un ideal sublime, traer el “campo a la ciudad” y las tradiciones del campo chileno, “identidad pura”.

 

Liderados por Agustín Edwards E. los directores Arturo Correa, Felipe Bunster, Luis Iván Muñoz, Ítalo Zunino M., Eduardo Porte, Benjamín García Huidobro, Alfredo Moreno, la colaboración de la Asociación Santiago de criadores, con Gustavo Letelier, L. Larraín, y sus familias que colaboraban intensamente sacaron adelante la primeras ediciones, con pesebreras instaladas en los pasillos, caballos chilenos, artesanos y una Exposición de caballos. Topeo a campo, desfile de potros campeones de Chile de rodeo, y algo maravilloso, todos vestidos correctamente de huaso, lo que llamó profundamente la atención y sorpresa a los santiaguinos que asistieron.

Antes de ello, andar “vestido de huaso” en Santiago era motivo de burla y risa de parte de los transeúntes, en cualquier lugar de la capital.

Luego una medialuna de construcción muy artesanal y fardos para asiento del púbico fue la etapa siguiente, otro éxito, y así fue sumando y sumando.

Todo circunscrito a un pequeño espacio, el cual se llenaba de gente sorprendida de ver cosas quizás nunca soñadas por ellos y menos por sus hijos.

Esos niños de la época hoy tendrán más de 30 años, una vida.

El gran mérito de este genial evento es haber recuperado el respeto por el huaso y conocer de  cerca el caballo de pura raza chilena, desconocido para muchos de ellos, y que no tenía posibilidad alguna de apreciar de cerca.

Antes en Santiago se conocía el caballo de carrera en el Club Hípico, el de salto en los Clubes de Equitación, pero ya la FISA, Feria Agrícola e Industrial había terminado hace muchos años y además se efectuaba en Cerrillos.

Pasaron los años y la Chilenidad se instalo’ en el parque Padre Hurtado de La Reina, ya hace mucho tiempo antes se incorporó con gran entusiasmo la Municipalidad de Vitacura y La Reina después.

Empezaron en un pequeño espacio del parque y ahora ocupan todo el terreno de 46 hectáreas, una enormidad.

Llegan más de un millón de personas que gozan y se pasan el día durante la Semana de la Chilenidad, sin reclamar por la tierra, el polvo, el humo, olores a asados, incomodidades, en fin todos felices de hacer algo distinto a su vida citadina cotidiana tan monótona, llena de tacos, smog y sinsabores, y todos se retiran felices y contentos luego de un día agotador pero feliz, no creo que en la capital exista un lugar parecido y que entregue tanta satisfacción a grandes y chicos, a los que les quedará en su memoria ratos memorables y hermosos recuerdo de su niñez, por haber vivido un día pleno de campo chileno tan cerca de sus hogares y en el medio de la ciudad.

Debo agregar en forma especial y destacada la creación de hace pocos años del Patio de la Cueca, idea y conducción genial, está llena de publico bailando todo el día y todos los días, increíble, y no son huasos, son “urbanos”.

La Exposición de la Quinta Normal, que duró más de 70 años en el mismo lugar, después FISA y ahora el parque Padre Hurtado. 

La Semana de la Chilenidad ya se ganó un lugar en la historia.