Margot Loyola, inolvidable recopiladora del folclor.

 

Tuve la suerte de conocerla hace muchos años, por los 1970, a través de Hernán Anguita Gajardo, corralero recopilador de música autentica chilena, el cual entregaba sus “descubrimientos” a Margot, a la que admiraba muchísimo por su labor, lo que iba recolectando en sus viajes.

La Federación del Rodeo Chileno le hizo hace algunos años en 2007, un precioso homenaje en la medialuna de Rancagua durante el nacional de rodeo, y coincidió que fue el último año que Jorge Lasserre L. asistió a Rancagua y me tocó acompañarlo, y ahí se encontró en aquella ocasión con su gran amiga Margot Loyola con la que hicieron lindos recuerdos.

 

Su vida:    

Nacida el 15 de septiembre de 1918, en Linares, inició su carrera artística a los 13 años, cuando fundó el dúo “Las Hermanas Loyola”, con Estela Loyola. En 1949 fue monitora de cueca en las “Escuelas de Temporada” de la Universidad de Chile, iniciativa que en 1953 da origen al “Conjunto de Alumnos de Margot Loyola”, que años después derivó en el Conjunto Cuncumén, del cual fue voz solista Víctor Jara.

En 1972 ingresó como docente al Departamento de Etnomusicología de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y en 1993 recibió la distinción “Figura fundamental de la música chilena”, entregada por la Sociedad Chilena del Derecho de Autor (SCD). 

En 1994 se convirtió en la primera folclorista que recibió el Premio Nacional de Arte y cuatro años después fue nombrada Profesor Emérito de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.

En 2001 recibió el “Premio a lo Chileno”, mientras que en 2010 fue reconocida como Doctor Honoris Causa por la Universidad Arturo Prat de Iquique.

Su discografía abarca más de una quincena de álbumes, además de diversas participaciones en discos colectivos y colaboraciones con artistas como Violeta Parra, Víctor Jara, Pablo Neruda, Isidora Aguirre, Malucha Solari, Alejandro Jodorowsky, Luis Advis, Gepe, y Nano Stern.

Entre sus publicaciones destacan Bailes de tierra (1980), El cachimbo (1994), La tonada: Testimonios para el futuro (2006) y La cueca, danza de la vida y de la muerte (2010).

En septiembre de 2014 con su marido, el folclorista e investigador Osvaldo Cádiz, publicó el libro “50 Danzas Tradicionales y Populares en Chile” de Ediciones Universitarias de Valparaíso, financiado por el Fondart 2014 del CNCA.

Durante 2014 el Consejo de la Cultura (CNCA)  y la Academia Nacional Tradicional Margot Loyola Palacios estuvieron trabajando en fórmulas para avanzar en una alianza que salvaguarde la cultura popular chilena.

Falleció a los 96 años.