Rumbeando. ¿A dónde vamos?

                     

Por Profesor Luis Bustos (Argentina)

 

Actualmente el caballo criollo no solamente es una herramienta de trabajo sino que se ha transformado en un elemento de placer y divertimento y también, a través de las pruebas de selección racial se empieza a perfilar como un caballo deportivo de alto rendimiento.

El requisito fundamental para un caballo de trabajo es que sea rústico, resistente, y de una boca aceptable. Como caballo de placer, paseo o divertimento lo más importante es que sea manso dócil y agradable para montar.

 

Ahora, cuando se quiere criar un caballo para alto rendimiento deportivo la cosa cambia radicalmente. Para tal fin, los requerimientos genéticos y su expresión se hacen cada vez más exigentes.

Sabemos que para esto hay que tener en cuenta sus dos padres, sus cuatro abuelos, y sus ocho bisabuelos. Mi amigo “Coteco” Aguirre me decía: “Si tiene dos padres buenos de los cuatro abuelos 3 buenos y de los ocho bisabuelos seis buenos, vaya tranquilo”.

La información de estos antecesores es imprescindible y fundamental. Debemos tener datos de su conformación de su rendimiento en las distintas pruebas funcionales, si compitieron con que resultado y contra quienes. Si disponemos de esta información tendremos una aproximación bastante acertada del producto que tenemos y cuál será su rendimiento futuro, cuando las exigencias sean grandes.

Podemos decir que la genética influye en tres aspectos fundamentales.

1- Conformación y aptitud física.

2- Intelecto equino.

3- Respuesta emocional.

1. a) Conformación:

La conformación necesita para expresarse fundamentalmente de la alimentación.

Si el potrillo no se alimenta bien con la leche materna, pasturas y suplementos con minerales, vitaminas etc.… va a tener trastornos en su curva de crecimiento y por lo tanto en su conformación.

En este aspecto es fundamental la corrección de los aplomos del primero al sexto mes. Después de este periodo ya es muy difícil.

b) Aptitud física:

Se va a expresar mediante un entrenamiento físico que debe ser precoz, gradual y sistemático. Esto cuando se hace en forma racional y con el apoyo de profesionales capacitados para tal fin nos va a condicionar una mejor coordinación equilibrio y potencia, haciendo que sus movimientos sean más eficientes. También va a desarrollar su destreza, flexibilidad, resistencia y fortaleza.

La velocidad que es un factor genético también se va a expresar.

2. Intelecto equino:

El cerebro del caballo al igual que en todos los mamíferos tiene tres capas: La primera que es la más primitiva y antigua, es la que poseen los reptiles. Esta capa es la que regula la temperatura, la respiración, el latido cardíaco, etc.…

La segunda es la capa límbica, en la que están centradas las emociones como el placer, la rabia, el temor y el cariño.

La ultima capa que es la más reciente, es el neocortex donde está localizado el intelecto equino, es decir, el aprendizaje, la memoria y la comprensión.

Una vez conocida la función de cada capa diremos que el intelecto equino se expresa como:

a) Capacidad de aprendizaje:

Que es la aptitud de comprender lo que se le está enseñando.

b) Memoria:

Es decir recordar lo que aprendió.

c) La concentración:

Que es la capacidad de abstraerse del entorno y aprender. Los padrillos son los que más dificultad tienen en este aspecto ya que están muy condicionados por el sexo. Con respecto al intelecto equino diremos que la yegua tiene muchísimo influencia en este aspecto.

3. Respuesta emocional:

La respuesta emocional depende de:

a) Temperamento.

b) Carácter.

c) Trato racional.

a) Temperamento:

Es genético y pude definirse como las formas o modos de reacción determinados genéticamente, en esta área, tiene mucha importancia el padrillo. Podemos decir que el temperamento es la fuerza interior que lleva al caballo a ser y a sobreponerse ante las dificultades como la fatiga, el dolor y el miedo.

Por otra parte, el temperamento excesivo puede condicionar indocilidad que no es bueno.

b) Carácter:

Puede definirse como la forma o modo de reacción ante determinadas circunstancias. Está condicionado por el temperamento y sobre todo por el medio, es decir por las experiencias vividas ya en el vientre materno y luego en su vida de relación con su madre, sus congéneres y sobre todo con hombre. Podemos decir que el carácter es un amortiguador del temperamento.

c) Trato racional:

Se refiere a las experiencias del caballo en su relación con el hombre. Vimos que la segunda capa del cerebro, la límbico rige las emociones. Esta capa tiene una importancia fundamental en el caballo. Allí almacenas las relaciones placenteras de amistad, confianza y entrega que son necesarias para su futuro rendimiento.

Si sufre mal trato por parte del hombre, su capacidad de aprendizaje y su conducta se van a ver seriamente afectadas. El requisito fundamental para el aprendizaje es la confianza. Si este aspecto no se condiciona desde potrillo aparece le miedo y el stress que limita enormemente la expresión de su potencial genético.

 

Conclusiones:

Bueno… estimados amigos ustedes se preguntaran ¿qué nos quiere decir este hombre con todas estas consideraciones? ¡Bueno ahí va!

Creo que las áreas donde el caballo es una útil herramienta de trabajo van a ir desapareciendo y mucho más rápido de lo que pensamos. En contraposición a esto se va a acrecentar el uso y la utilización del caballo en las áreas de recreación y deporte. Con respecto a este último debemos pensar que si el caballo criollo es exclusivamente deportivo, podemos ir pensando en criar otras razas que están desarrolladas exclusivamente para tal fin.

No es lo mismo y con todo respeto lo digo, criar árabes, cuarto de milla o pura sangre de carrera que criar criollos. Esta raza como ninguna otra está muy ligada a nuestras raíces, a nuestros próceres, a nuestras tradiciones, a nuestra historia.

Recordar que este suelo querido está sembrado de sus huesos y sangre que sirvieron para abonar esta tierra y forjar nuestra querida patria. Esto no debemos olvidarlo nunca y por lo tanto nuestras pruebas de selección o las deportivas tienen que tener en cuenta estos aspectos, es decir, apuntar a mantener sus condiciones primigenias como su rusticidad, fertilidad y resistencia.

Mediante las exposiciones morfológicas debemos, siempre respetando nuestro estándar, dotar a estos caballos de una conformación cada vez más bella y armoniosa, teniendo como premisa que la estructura es una herramienta para el movimiento eficiente.

Es decir: La belleza estática y estética no nos sirve, un caballo que se mueve mal invariablemente tiene una falla en su conformación por más bella que esta sea.

Un cariñoso abrazo a todos mis queridos amigos y lectores que tienen la paciencia de leer estas líneas.

Luis Bustos