Teoría Corralera Universal, 3° parte.

por A.M.G.

 

 

Marcelo Guzmán.

Hola Marcelo, estuvimos hablando de corridas en vaca y manejo ganadero, muy interesante, pero ahora nos gustaría ir conociendo sobre tu sistema de amansa.

Don Arturo, es importante recordar hacia dónde vamos antes de comenzar. Saber como lo hacen los más expertos en el tema y como lo hacen también los con mejores resultados deportivos es un análisis enriquecedor que nos da las pautas a seguir de un ideal a imitar.

 

Todas las especialidades de lo que sea en el mundo tienden a la divergencia, es decir, cada día hay más especialistas en todo ya sea en doma y amanse de caballos de polo, de equitación, rejoneo etc.… todos con distintos nombres, es por esto que TCU se enfoca 100% al caballo chileno de rodeo y rienda buscando resaltar esas actitudes y movimientos deseados a través del lenguaje universal que utilizamos los huasos explicado en palabras simples que todo el mundo pueda aprender.

Como parte la doma, ¿que necesitas?

Con la amansa TCU solo se necesita un caballo chúcaro, jáquima, una cuerda larga y paciencia.

Como ¿Y no utilizas un corral de amanse o picadero cerrado como todos los domadores racionales?

No don Arturo, TCU solo necesita del ingenio y el conocimiento. Los corrales ayudan mucho, pero este sistema se adapta a la realidad de todo amansador, aunque si bien el ideal es trabajar en un corral, todos los ejercicios básicos que requerimos en la amansa pueden ser realizados solo con un cordel largo amarrado de una jáquima de modo que cualquier potrero nos sirva para el amanse.

Recordemos que la doma es el proceso de aprendizaje de un caballo para un fin específico y puede durar años, mientras que el amanse es la primera parte de la doma, tiene una gran importancia, pero básicamente se trata de lograr que el caballo nos acepte con nuestros aperos sobre

su lomo sin miedos ni negativas.

Entonces, ¿en la amansa con que se parte?

El primer contacto es muy importante. Marca un precedente y el caballo tiene una de las mejores memorias del mundo. Debemos ser capases de llamar la atención del caballo, de parecer algo interesante y no algo peligroso. Ya sea en un potrero abierto o en un corral cerrado especial debemos siempre mantener ocupada la atención del caballo en nuestra presencia dando descansos o intervalos de vez en cuando también para premiar sus actitudes deseadas. En el caso del caballo corralero buscaremos caballos despiertos, de rápidos reflejos, sumisos y obedientes a nuestras instrucciones desde el primer contacto, pero tranquilos y relajados cuando no estén trabajando o mientras se preparan para recibir una nueva instrucción por parte de su jinete.

Sin corral nos demoraremos más que con corral, es más peligroso para el novato, pero a su vez, el domador avezado logra una comunicación más eficiente, menos forzada y más efectiva si logra dominar o convencer a un caballo ‘’a potrero abierto’’. 

He aquí la concepción y la clave de TCU en todo nivel de entrenamiento para caballos.

Ser capaces de que el caballo haga a voluntad lo que en condiciones naturales preferiría no hacer que es interactuar y satisfacer las necesidades de su nuevo líder, el hombre.

Una vez que mediante la interpretación del lenguaje corporal del caballo y la utilización del lenguaje corporal del jinete se logra establecer un vínculo de comunicación no verbal con el caballo mediante el mecanismo de ‘’presión y recompensa’’, es en este instante donde nace lo mágico del mundo de los caballos, es en este punto donde comenzamos a comprender los movimientos, la voluntad e intenciones del caballo y es aquí conde empieza el largo camino del aprendizaje que en esta particular etapa será aceptar primeramente al jinete como líder de manada y posteriormente tolerarlo a él y sus aperos sobre su lomo.

Así mediante presión y recompensa se le empiezan a enseñar los aperos, se le quitan cosquillas, se ensilla, se monta y poco a poco se le van enseñando nuevos movimientos y ejercicios.

¿A qué te refieres con que el jinete se transforma el líder de manada?

Me refiero a que a través de diferentes ejercicios y juegos el caballo chúcaro debe terminar siguiendo al jinete ya esté suelto en el potrero o en un corral. Siempre el signo de aceptación básico es que el caballo se acerque al jinete y a su vez el caballo permita que el jinete se acerque para realizar con confianza los manejos más básicos como poner una jáquima, quitar cosquillas, cabrestear sin miedo y permitir montar sin dificultades. Antes de eso no está manso.

Luego, esta barrera de confianza se traspasa y se comienza a prácticas una serie de ''juegos'' circulares y homogéneos y así estos movimientos predeterminados tras la constante y pacienzuda repetición ayudarán a obtener nuevos movimientos ahora con el jinete montado, siempre sin tomar de la boca y solo con jáquima o bozal de amanse, pero también con la actitud deseada del corralero y no con la pereza y timidez que se requiere para otros deportes de menor impacto.

Con los cursos TCU de amansa logramos montar un caballo chúcaro en menos de 25 minutos (a modo demostración) y disminuir los tiempos de amansa tradicional en casi un 50% obteniendo grandes resultados.

 

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