Rodeo antiguo del 1900.

Por A.M.G.

 

En esta extraordinaria fotografía antigua se pueden apreciar una cantidad de detalles muy interesantes del rodeo, caballos, jinetes, aperos.

 

Creo que debe ser de fines del 1800 por el corte de la cola de los caballos, típica de fines de siglo, según se comprueba en fotos de reproductores de esa época, en machos y hembras.

Lo primero es que esta escena esta efectuada dentro de una medialuna tejida mimbre y se nota un recinto de primer nivel con tribuna y personas mirando.

Atrás se divida un piño de novillos de raza Durand en esos años con los cuernos largos y colorados, se aprecia también un trozo de un varón que los separaba y se amarraban los caballos, todo esto nunca antes lo había visto en fotos de antiguas.

Los caballos como dijimos con la cola cortada muy arriba, “desmanrados”, típico antiguo, y que duró hasta el año 1925, incluso en las exposiciones se presentaban de esa manera, pero a su vez tusados igual que ahora.

Se ven caballos livianos, delgados en trabajo diario, ceñidos, caballo de trabajo de campo como era su destino en las haciendas.

El deporte era solo esporádico su dedicación era el trabajo diario y faenas campesinas y vaqueras. Mucho manejo de ganado cerril.

Los jinetes están colocados de espalda a la empalizada hacia el centro y rodeando la medialuna, y al centro va una collera corriendo por el interior lo que nunca había visto tampoco, por lo que pienso que podría tratarse de un homenaje que redundó en el Novillo del Silencio más adelante.

Los caballos van los dos atravesados seguramente tratando de volver el novillo.

La montura grande, cubierta de cuero de oveja de pelo cortado bajo, y montados con las piernas estiradas y estribando largo, pero a la jineta.

Se usan espuelas de rodajas grandes típico de la equitación huasa.

Las cabezadas adornadas con pompones de lana redondos y sin bozalillo ni menos bajador, las piernas de las riendas delgadas y sobadas, lo que se nota al caer sueltas sobre el cogote del caballo.

Botas largas que se tomaban del cinturón, y acolchadas.

Chamantos y mantas largas, aun no llegaba la moda tan horrible y dañina de cortarlos,

Y colocados de frente o sea atravesados algunos y otros de lado o soslayo, que es la manera huasa más elegante y con las manos bajo el chamanto, que no se vean al correr.

Don Ramón Cardemil usaba el chamanto muchas veces en esa forma, de lado, y “Coteco” Aguirre colocaba las manos en esa manera elegantísima al competir.

En cuanto a los sombreros la imagen es extraordinaria porque indica el cambio de épocas, fin siglo XIX y principio del siglo XX, porque se lo ve usando bonetes de paño, otros con sombreros de ala corta y de copa redonda y ala caída, otros copa redonda y ala lisa, y blanco de pita muy elegantes, lo cual debió ser en verano esta escena.

A partir de los años 1930 a 1940 se unificó la forma del sombrero corralero de copa plana y ala recta y muy pocos usaban ya bonete.

Es de suma importancia este documento fotográfico maravilloso porque demuestra que ya hace mas de 120 años el rodeo era un deporte ordenado y huaso autentico, con caballos trabajados en rienda y arreglados para ello, porque queda claro en los jinete o collera que va corriendo en que el caballo va atravesado y despegado de las costillas del animal, lo que se logra con muchos años de trabajo y con una genética ya determinada a esa facilidad de movimiento de buena boca y agilidad de patas y manos, ambos caballos van con la boca cerrada señal de un gran “arreglo”.

El éxito funcional y genético de la raza chilena se debe a la antigüedad y cuidado del huaso y criador en la selección de sus reproductores puros y con probadas aptitudes atléticas y de mansedumbre y docilidad y el extremo celo de “Registro cerrado”.