Por Arturo Montory G.

 Alrededor de 300 colleras disputaran Clasificatorios y Repechajes tratando de entrar en el Cuadro Grande de participación en Nacional de Rancagua.

 

Estas son las Ligas Mayores, donde ya no se especula ni se cuida nada, solo sirve atajar y marcar, atajar y marcar, con disculpas no se premia y las opciones escasean porque la competencia es tremenda.

Antiguamente se adivinaba fácilmente los cuadros finales porque los “corrales profesionales” eran muy pocos y conocidos de todos, que incluía buenos caballos y los mejores jinetes, y solo se efectuaban 200 rodeos en la temporada de norte a sur.

Por años 1970 a 1980 Osorno, Curicó y O’Higgins mandaban, la competencia final se reducía a ellos, de ahí en adelante creció Talca y Valdivia, más atrás en los años 1950, el club Hospital con la Comunidad Darío Pavez, club Los Ángeles con Curiche, y Los Andes hacían “raya”.

Pero en la actualidad en que efectúa 600 rodeos la situación es muy distinta.

Hoy todo el entorno del rodeo chileno es infinitamente más profesional que antes, gran organización y difusión, además está lleno de jinetes profesionales y amateur de muy buena calidad, montones de caballos muy bien preparados, debido a una gran cantidad de crianza de “chilenos puros” con técnicas modernas.

La forma de criar se ha mejorado, la “doma racional” aporta un contingente de buen trato muy grande en los potrillos, la alimentación se ha superado por el hecho de que existe siempre un creciente interés de presentar ejemplares a la exposiciones, las que a mi parecer a estas alturas de la vida con más de 6.000 ejemplares que nacen cada año, éstas debían haberse “triplicado” y son las mismas en cantidad que cuando nacían 1.000 caballos al año, es una gran “deuda”.

Debiera haber exposiciones Locales, Clasificatorias y Final Nacional, igual que el rodeo, produciria una ebullición similar.

No existe una mejor manera de evaluar lo que criamos sino lo presentamos a exposiciones, ahí comparamos y “aterrizamos”.

Aquí parte el éxito de un futuro caballo vaquero, porque ese ejemplar tuvo especial preocupación en su crianza y posterior doma, y se conoce a cabalidad sus fortalezas y defectos morfológicos, que sin duda influirán en su vida deportiva futura.          

Es claro para todos que el uso del caballo es un 90% deportivo y muy poco de trabajo de campo, por lo cual su vida se reduce desde los dos años y medio en adelante a pesebrera y picadero, en ese círculo vivirá los próximos 20 años, y para ello su construcción mecánica es fundamental.

Es un sueño para la gran mayoría de los corredores llegar a participar a los clasificatorios y han invertido recursos económicos y horas de preparación, de mucho sacrificio deportivo pero que queda totalmente compensado con dicha participación.

Cumplir los requisitos cura todas las penas.

Otro grupo de corredores ya más avezados no les basta una o dos colleras sino llegar con las tres permitidas, porque sus metas son más altas.

Los que logran saltar la barrera de clasificación se les abre un nuevo mundo.

Para algunos fue el cumplimiento de su meta máxima, otros solo el paso necesario a las siguientes instancias.

Los que ganan los clasificatorios en forma automática pasan a ser favoritos indiscutidos de la final nacional, pero nunca se da esa instancia en forma tan matemática, y aparecen nuevos contendores allá en Rancagua.

Los que llegan a la Monumental están felices, todos, y ahí empieza una nueva etapa deportiva, pasar a la final, y luego llegar al tercer y al cuarto animal en la Serie de Campeones, una odisea, que a los miles y miles de aficionados nos apasiona.

Aquí empiezan a surgir los candidatos a los rankings de jinetes, caballos, yeguas y potros, porque en el esquema actual de evaluación la temporada de un caballo o jinete no vale nada, se empieza ahora de cero y menos que cero, porque se considera casi exclusivamente la Serie de Campeones de Rancagua, y aun más llegar al cuarto animal los incluye a todos y en todos los ranking, a su vez sino llega a correr la final queda fuera de todo, me parece muy injusto y poco objetivo el sistema.

Ejemplo, el año pasado los potros de Peleco Chinganero y Estupendo empataron Primer lugar en Clasificatorio de Lautaro, y fueron Segundos en Serie criadero en Rancagua, y por accidente de uno de ellos no corrieron la final y por ello no entraron en ranking de potros y calidad les sobraba, habrá otros ejemplos más sin duda.  

Esta es la parte bonita del rodeo actual, pero hay un submundo muy complejo que tenemos que cuidar entre todos y es tema de otra columna, nada insalvable pero tampoco olvidable.