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Cuando se corría con piño.

Por Arturo Montory G.

 

Hasta los años 1960 se corría con un piño de novillos dentro del apiñadero, en una cantidad de 25 y cuando ya quedaban pocos se “cebaba” el piño y se llenaba de nuevo, faena que demoraba mucho el rodeo y el público se aburría además de llenar de polvo el recinto.

 

Esta ea la típica faena de aparta que se hacía en los corrales del campo, desde tiempos ancestrales, llevada al deporte del rodeo.

Dentro del apiñadero había dos Capataces y era abierto sin puertas en las salidas y para atajar el piño se colocaban en cada lado la collera que estaba “a la puerta” y la collera que estaba “al aguaite”, y la que le correspondía “correr” elegía un novillo y los sacaba a la cancha.

Cuando una collera elegía uno, lo tocaba con el estribo en un costado el jinete que iba a la mano, y no se podía cambiar, y lo seguía dentro y se le hacía espacio por la orilla de las tablas y se avisaba que “se iban” y a ese grito del capataz” se van” la collera de la puerta se retiraba y salían a toda carrera del apiñadero con su animal, y si pasaban al piño era otra gran demora para sacarlo de nuevo porque todos los animales se juntaban de nuevo.

El capataz er tan avezado que una vez marcado el novillo era imposible cambiarlo.

Ahí servían las botas porque los golpes en las piernas contra los huesos de los animales eran grandes y fuertes, además debía existía una perfecta coordinación entre la collera para hacer los movimientos a tiempo para salir a toda velocidad juntos, había que ser de acaballo, para un aficionado era imposible sacar un novillo, mas presionado por el público y otros corredores, era una faena muy campera y selectiva de jinetes.

Sería muy útil y entretenido efectuarla en la actualidad como entrenamiento de jinetes, porque los novillos reaccionan muy distinto al querer juntarse con el piño de nuevo, es muy difícil separarlos y hacerlos salir, pero se aprende a trabajar con ganado, tanto el jinete como el caballo.

Otra gran enseñanza y gran dificultad era “atajar en la puerta” porque se venía todo el piño encima y fuerte, y si se le salía todo el mundo reclamaba, y había que estar muy atento al grito de “se van” porque salían a plena velocidad y si no se hacían a un lado los de la puerta el choque era tremendo, y pasaba a veces con los descuidados o confiados en su propia reacción. 

Para el público esto era muy entretenido.

Esta manera se cambió por “el toril” actual, que salen de a uno.