Fuente: Su familia

Nació en Parral el 08 de mayo de 1908 y murió un 11 de septiembre de 1990.

Hijo de Arturo Urrutia Benavente y de Lastenia Benavente Domínguez. Se casó con María del Solar Benavente y tuvo 6 hijos, Santiago, Alfonso, Cecilia, Felipe, Mariana y Gonzalo.

 

Extraordinario jinete, está entre los mejores del siglo, se destacó como corredor en vaca logrando dos Campeonatos Nacionales, Melipilla 1955 y Talca 1969, el primero junto a su primo Atiliano Urrutia y el segundo con Samuel Parot; además en el Campeonato de Valdivia en 1966, don Chanca obtuvo el 2º, 3º y 4º lugar (nunca logrado en la historia, y muy poco probable de que alguien lo pueda lograr).

En el Movimiento a la Rienda ostenta cuatro títulos nacionales 1970, 1971, 1972 y 1973, todos logrados en el espectacular Los Tilos Cachupín.

Entre sus caballos más conocidos están los siguientes: Quillacón II, Barranco, Cachupín, Tula, Huingán, Cantinita, Candileja, Raptora, Raptorcita, Bufita, Gangocho, Rodaja, Sembrador, Coihue.

Y entre sus compañeros, su pariente, el famoso Servando "Chevano" Benavente, sus hijos; Gonzalo y Felipe Urrutia, Samuel Parot, Mario Casanello, Don “Segua” Tamayo, y finalmente dejamos a su maestro; su primo, uno de los grandes arregladores antiguos en éste deporte, don Atiliano Urrutia, su compañero en la batalla de 1955, Campeones del rodeo de Melipilla (se corría en la mañana) en el caballo Cachupin y Arrastrada (propia hermana de Quillacon II) y Campeones de Chile en Mentita y Marmota (yeguas propias hermanas en Longaviano y Maraña).

Cuentan los más antiguos “que Don Atiliano, fue a Mover en Rienda, era un eximio maestro, a un rodeo muy famoso, que era el de la Quinta Normal, en esa época un verdadero Champion de Chile. A este rodeo iban los mejores jinetes y caballos del país. En la Rienda en ese tiempo reinaba el gran Don “Chuma” Celis, que movía la Vadeadora y Don Atiliano al Quillacon I, al término de la competencia se encontraban empatados y tuvieron que desempatar a tres pruebas, comenzó Don Chuma y lo hizo excelente como siempre, luego era el turno del viejo Don Atilio, el cual se acerca al jurado y le pide si él puede hacer las mismas tres pruebas pero sin riendas, a lo cual el jurado accede, toma las riendas les da un par de vueltas en el cogote de su Quillacon I y comienza a mover, dicen que fue sensacional, ya con eso quedaba claro que él era el triunfador, y se ganó al público no siendo su zona, ni siquiera conocido por esos lados”. Como no iba a salir "gueno" Don Chanca con semejante maestro.

Dentro de las características personales de Don Chanca, estaban la austeridad, sencillez y simpatía, con lo cual se ganó el cariño no solo de los parralinos, lo que significó que cuando salía de su tierra era recibido de la mejor manera.

Los rodeos de otras zonas eran publicitados con carteles donde se anunciaba la presencia del “hombre” en el evento corralero, y la gente muchas veces lo recibía con aplausos en la medialuna.

Su condición de jinete fue notable, cuentan “que en su Cachupín querido, podía retroceder largas distancias sin dar un solo tirón de riendas, y dicen que nadie logrará hacer la vuelta sobreparado como la hacía él, dejando una sola marca en el suelo, un verdadero trompo pegado al piso”.

Corría con elegancia, codos pegados al tronco y manos bajas, de gran reacción, dando bastante novillo (entre la guata y el ijar del novillo) y fue de los primeros que se cruzó para correr, no exigido en la época.

Como abuelo fue "notable", cuenta su familia, de un gran corazón, siempre nos regalaba sus "pastillas" con forma de gajitos de naranja, nos preguntaba si habíamos probado la "meca e burro", a lo cual respondíamos que sí, y el nos contestaba que por eso éramos tan reencachaos, y lográbamos más regalías de su parte. Si le preguntábamos datos para ser "guenos" pa´ correr, el nos contestaba que había que tener mucho "ñeque" en las piernas para ser bien sentados en la montura. En las tardes de verano, compartíamos en la galería de la casa del campo (Fundo El Salto), de unas inolvidables sandías con harina tostá, para luego el disponerse a jugar brisca o una manito de escoba con su infaltable vaso de whisky (pa la presión decía él).

De sus anécdotas, ni hablar, famoso es el cuento “cuando se le perdió el monumento de los leones ubicado en la calle Los Leones, por lo cual pasó de largo innumerables veces sin entender como aún no veía dicha estatua, pues, lo que el hombrón no sabía era que la habían sacado para la limpieza”.

Si algo era muy, pero muy "gueno", el decía que era "orpinton" como los caballos, perros o cualquier otra cosa, nadie lograba entender cuál era el significado, hasta que contó que era por unos zapatos que le habían salido pero extraordinarios de "guenos" y duraderos.

Otra vez en la capital, “de viaje con Don Atiliano Urrutia, se perdieron el uno del otro, y ya bien cansados de no "pillarse" On Chanca se acerca a un carabinero que dirigía muy concentrado el tránsito y le pregunta con ese tono suyo característico: "oiga iñor habrá Ud. visto pasar a Atiliano porai", pensando el hombre que lo iban a ubicar igual como en su tierra querida de Parral”.

En un Champion de Chile, fue entrevistado en vivo para una radio, y el "periodisto", le comenzó a preguntar qué caballos andaba corriendo, como estaban, como veía el rodeo, hasta que llegó a la pregunta de con quién andaba corriendo, a lo cual respondió "con un chiquillo mío", el periodisto insistió, y preguntó, pero con cual pue, Don Chanca, "gueno iñor con uno de los cabros mios", pero será, con Felipe o Gonzalo, en eso Don Chanca se dio "guelta" trescuartos, y preguntó a grito pelao a su hijo que estaba a unos metros conversando en un grupo, "como es que te llamai vo po merda", dicen que la "reición" era salvaje y el periodista tuvo que dar por cerrada la entrevista con el viejo Don Chanca.

Otra vez que lo entrevistaron en el campo, le preguntaron “por una cuadrilla de perros zorreros, se los celebraron y preguntaron cómo se llamaba tal perro que andaba entre las piernas mientras ellos conversaban, y él dice "pichuquete", y le dicen: y ese otro On Chanca, y dice: "pitunete", y vuelven a preguntar, y ese otro bien bonito "pichuquete", y dice el hombre a cargo de la grabadora, pero Don Chanca, el anterior se llamaba igual, y contesta "va no ve iñor que son como 40 me iré acordar de los nombres, no me acuerdo ni los de los cabros míos" carcajada general.

Falta mucho por escribir para retratar a este gran personaje que fue mi abuelo, pero a medida que pase el tiempo nos iremos acordando de más datos y anécdotas.

Espero les haya gustado...

Gracias Tata Chanca.